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Rutina de sueño infantil para dormir bien en vacaciones

El momento más deseado para los niños, cuando llega el verano, tal vez es cuando en la escuela cuelgan el cartel de “cerrado por vacaciones”. Eso significa que empieza la época de relax, dormir más, piscina, playa, televisión, amigos y menos deberes. Al igual que los adultos, ellos también necesitan sus vacaciones y su tiempo para disfrutar de otras actividades. No obstante, si no se lleva bien, el cambio en la rutina diaria puede mostrar su lado menos simpático: enfados, irritabilidad, nervios, aburrimiento, etc… Para evitar esta situación es necesario llevar a cabo unas pautas determinadas. A continuación, os explicamos cuales.

Seguro que alguna de las siguientes frases de resultan familiares: “en vacaciones comen peor”,  “en vacaciones duermen menos” o “en vacaciones se portan más mal”, ¿Verdad? Lo cierto es que, como hemos comentado anteriormente, para disfrutar al máximo de las vacaciones es necesario mantener ciertas rutinas, principalmente de sueño y de alimentación también.

En vacaciones, al igual que durante el resto del año, se recomienda continuar con los hábitos de sueño saludables que permitan que el niño descanse las horas que necesite y disfrute de un sueño totalmente reparador. De esta manera podrá recuperar los niveles de energía que necesita para pasarlo en grande cada día y crecer fuerte y sano. Sin embargo, en verano son muchos los factores que pueden impedir que el pequeño de la casa pueda dormir tranquilamente. El ruido ambiental, el viaje, cambiar de domicilio, el calor, etc.. son algunos de ellos. A continuación os damos algunos consejos para mantener una buena higiene de sueño durante las vacaciones:

 

Horarios de sueño: durante el verano, es fundamental que los niños vayan a la cama y se acuesten siempre a la misma hora. No es necesario seguir estrictamente el horario de invierno, pero se debe evitar que se acuesten mucho más tarde de lo que solían hacerlo durante el resto del año. Además, el horario de sueño tiene que respetar las 8 u 9 horas mínimas que necesita para recuperarse y sentirse bien al día siguiente.

Rutina del sueño: para poder dormir bien, primero que nada es fundamental que el niño gaste energía durante el día y aprovechar la noche para relajarse y dormir. De esta manera se recomienda cenar pronto y prepararse para dormir. Se recomienda seguir siempre unos rituales previos al sueño: relajación, leerle un cuento, lavarse los dientes, colocarse el pijama, etc.. Saber lo que hay que hacer en cada momento le proporciona una seguridad adecuada para dormir mejor.

Dormitorio fresco: para evitar el exceso de calor durante el sueño se recomienda ventilar cada día la habitación del pequeño, cambiar las sábanas regularmente y bajar las persianas durante las horas que más sol hace, para evitar que aumente la temperatura en la habitación. Con esta sencilla práctica se obtiene un dormitorio más fresco y el mejor ambiente para descansar.

Aislarse del ruido exterior: en vacaciones, el ruido exterior aumenta considerablemente, sobretodo en zonas de mayor turismo. Para evitar que ello empeore la calidad del sueño del pequeño es necesario aislar el ruido lo máximo posible (habitaciones insonorizadas, ambientes tranquilos, etc…). De esta manera el niño dormirá mejor cada noche y ello le permitirá disfrutar de las vacaciones.

Descanso durante el día: hasta los cuatro años aproximadamente, el niño necesita una siesta de entre una y dos horas. Este descanso le permite reponer energías y seguir jugando o realizando cualquier otra actividad. De esta manera también se consigue que las vacaciones no se conviertan en un periodo de cansancio más que de descanso. Para ello, permite que el niño haga una siesta después de comer durante un ratito.

Evitar el sedentarismo: vacaciones no es sinónimo de no hacer nada. Los niños tienen mucha energía y necesitan gastarla realizando actividades diversas. En verano pueden nadar, jugar con los amigos, realizar deberes de vacaciones, leer, etc… También son una buena época para aprovechar y hacer actividades toda la familia junta. De esta manera, al llegar la noche, el niño dormirá mucho mejor.

Sentirse como en casa: si acostumbráis a cambiar de residencia durante el verano, trata de que el niño se sienta tan cómodo como en su habitación habitual para evitar problemas de sueño. Si suele dormir con un peluche determinado, chupete o cualquier otro, asegúrate de que os lo lleváis de viaje también. Y, si tiene problemas de sueño, no te olvides de ofrecerle cariño y apoyo siempre que lo necesite para que pueda dormir como se merece.

Apetito: Respecto a las comidas, es probable que en verano, por el calor, coman menos cantidad y/o más despacio. Lo que podemos hacer es tratar de entendernos y no ponerse nervioso, darles más tiempo y aprovechar los picoteos sanos. Por otra parte, se recomienda tratar de cambiar ligeramente el estilo de comida y decantarse por comida fresca, fácil de digerir y realizar una una sobremesa. Si al llegar la noche, el niño tiene hambre al tiempo de haber cenado, es recomendable que tome un pequeño bocado antes de acostarse para evitar que el sentirse hambriento le impida dormir bien. Ten a mano una selección de aperitivos saludables para dárselos cuando se produzca esta situación: queso, yogurt, un vaso de leche con galletas, etc..

Siguiendo estos consejos, el niño podrá dormir perfectamente durante el verano y se sentirá y se portará mucho mejor. Pues, como sabéis, el descanso es salud y salud es felicidad.


¡Felices sueños! Y, ¡Felices vacaciones!

 

Rutina de sueño infantil para dormir bien en vacaciones

Foto: homeaway.es

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