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El tabaco produce insomnio

El tabaquismo es uno de los múltiples factores que afectan directamente a la calidad del sueño de una gran parte de la población. En un reciente estudio alemán sobre la calidad del sueño en fumadores (Impaired sleep quality and sleep duration in smokers-results from the German Multicenter Study on Nicotine Dependence) se llegaron a una serie de conclusiones que es importante que tengas en cuenta si sufres problemas de sueño o agotamiento, tanto si eres fumador activo como pasivo:

  • Los fumadores sufren mayor tendencia al insomnio (en el experimento lo sufrían un 28,1% frente al 19,1% de no fumadores), siendo éstos los que más tiempo tardan en dormirse, los que menos tiempo duermen y los que presentan mayor somnolencia y cansancio por la mañana.
  • La dependencia de la nicotina genera un estado de ansiedad, no siempre consciente, que hace que los fumadores no consigan conciliar el sueño de forma rápida. Esta misma reacción se presenta en personas con otras dependencias como el alcohol o las drogas.
  • Los ronquidos, la apnea y el descenso del oxígeno que puede darse durante el sueño por problemas respiratorios, en muchas ocasiones vienen generados o agrabados por el tabaco, pues los pulmones de un fumador son incapaces de respirar correctamente. Esta falta de oxígeno hace que seamos incapaces de mantener un sueño profundo el tiempo necesario para conseguir un descanso reparador, pues nuestro sistema siempre está alerta para no ahogarse durante el sueño. Esto a su vez genera una gran somnolencia diurna, cansancio e incluso en algunos casos síntomas de déficit neurocognitivos, como la falta de concentración o memoria. Por entenderlo, los fumadores que sufren problemas respiratorios son capaces de dormir, pero no llegan a descansar correctamente porque su sueño no llega a ser profundo.
  • Todos estos problemas pueden afectar también a fumadores pasivos, y especialmente a los niños, cuya capacidad y desarrollo pulmonar es inferior al de un adulto. La exposición al humo del tabaco antes y/o después del nacimiento generan graves problemas respiratorios y pulmonares que afectarán directamente a la calidad de su descanso y a su desarrollo físico y neurológico, entre otras graves enfermedades.

Todo esto no es más que una pequeña parte de los múltiples riesgos para la salud que conlleva el tabaquismo y es necesario que el fumador sea consciente de ello. Si es tu caso, te animamos a que dejes de fumar, empezando por tu voluntad y siguiendo con estos humildes consejos para dejar de fumar:

  • Si dejas el tabaco, los primeros días después de hacerlo te vendrá bien rodearte de gente, mantenerte ocupado, preferiblemente en lugares en los que no se permite fumar. ¿Te gusta el cine? Cógete un fin de semana de maratón en el cine a base de palomitas. ¿Te gusta ir de compras? Recórrete todas las tiendas del centro comercial un sábado como excusa para desintoxicarte. ¿Te vas a ir de vacaciones dentro de poco? Aprovecha y haz un viaje largo que te imposibilite fumar durante todo el trayecto en avión, y al bajar, métete en un restaurante. Si eres papá o mamá, abuelo o abuela, tía o tío, es un buen momento para cogerte un finde sábatico con los peques de la casa, seguro que por ellos harías cualquier cosa.
  • Los líquidos ayudan a paliar las ganas de fumar y tienen una función depuratitva muy beneficiosa. Toma continuamente agua, refrescos, zumos u otros líquidos que no te recuerden al tabaco. Si asocias al café las ganas de fumar, entonces déjate el café también durante un tiempo o cámbialo por té.
  • Comer y dormir bien te harán estar más fuerte y asumir mejor la energía que hace falta para superar esta etapa, esfuérzate en cuidarte.
  • Sustituye lo de tener el cigarrito en la mano por otro objeto: un lápiz, un clip, un anillo...
  • Si necesitas tener algo en la boca recurre a lo típico: chicles, pastillitas de menta, piruletas, una pajita para morder...
  • Mantente alejado de personas con las que te juntas para fumar o de espacios en los que habitualmente se fuma.
  • Tómatelo con positivismo y ganas y evita situaciones de tensión. Aférrate a las personas o cosas que te dan apoyo y te llenan de alegría (hijos, nietos, pareja...). 
  • Practica ejercicios de relajación o haz yoga, te ayudará a contenerte en los momentos de mayor necesidad.
  • Establece metas y prémiate a ti mismo, o diles a tus familiares que lo hagan: "Es mi tercer día sin fumar, me voy a permitir una cena especial", "Es mi segunda semana sin fumar, cuando llegue al mes me voy a por aquellos zapatos tan bonitos"...

¡Ánimo, tú puedes!

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