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¿Por qué dormimos?

Dormir es una necesidad vital... pero ¿Por qué?, ¿Qué sabemos cierto sobre el sueño?, ¿Qué pasa realmente mientras estamos durmiendo? Estas son algunas de las muchas preguntas que nos planteamos y que los científicos siguen tratando de explicar.

Aunque no se ha descubierto la razón absoluta sobre este proceso, todos los investigadores consideran que el sueño tiene una función vital relacionada con la integridad neuronal y la remodelación de las conexiones sinápticas.

El sueño es una función cerebral concreta sujeta a alteraciones del sistema nervioso del individuo. Es un estado activo donde ocurren cambios importantes en las funciones corporales y con actividades mentales fundamentales para el mantener el equilibrio físico y psicológico. Además, mientras el durmiente está inmerso en su sueño, se producen otros cambios de tipo hormonales, bioquímicos, metabólicos y también de temperatura corporal, todos y cada uno de gran trascendencia para el buen funcionamiento del individuo durante las horas de vigilia.

Las preguntas relacionadas con el sueño han suscitado la curiosidad de los científicos e investigadores de todo el mundo. Teorías sobre la necesidad de dormir surgen constantemente. Algunas de ellas son la teoría adaptativa, teoría sobre la restauración y la recuperación, sobre la conservación de energía y la teoría de la plasticidad cerebral. 

Estas investigaciones nos ofrecen la posibilidad de conocer detalles clave sobre los sueños. Algunos de los descubrimientos más importantes se refieren a las diferentes fases que se dan durante el sueño y las funciones específicas que ocurren en cada una de ellas. Concretamente, al conjunto formado por las fases 3 y 4 del sueño NMOR (Sueño de ondas lentas) se les atribuyen funciones anabólicas, de mantenimiento y de recuperación de sustancias endógenas. También se le ha asignado la función de síntesis de la hormona del crecimiento y otras funciones inmunológicas.

Por otro lado, el sueño de movimientos oculares rápidos (REM), conocido también como sueño paradójico parece estar implicado en los procesos de memoria y aprendizaje del individuo. En esta fase se utilizan mecanismos activadores generales que fomentan la creación de proteínas. Es por ello que, la consecuencia directa de la privación del sueño REM es la dificultad de consolidar lo aprendido el día anterior así como los aprendizajes nuevos del día siguiente. No obstante, parece que no altera la consolidación de aprendizajes simples.

¿Qué pasa realmente mientras estamos durmiendo?

Lo cierto es que pasan una gran cantidad de cosas mientras estamos durmiendo. No obstante ninguna de las teorías existentes hasta el momento parece ser suficientemente importante para que explique todo el proceso que ocurre cada vez que nos sumimos en el mundo de los sueños.

Hasta el momento se sabe que, mientras dormimos se produce una disminución de la temperatura corporal, enfriándose un par de grados. A partir de ahí se dan una serie de cambios más en el cuerpo: se segregan hormonas, se activa el sistema simpático, se producen variaciones en la presión sanguínea, el ritmo respiratorio, el cardíaco y el cerebro registra tanta actividad como cuando nos encontramos en el estado de vigilia.

¿Cabe la posibilidad de que el cerebro se dedique también a otras tareas durante las horas de sueño?

El cerebro aprovecha el tiempo dedicado al sueño a dos actividades fundamentales: realizar una limpieza necesaria para eliminar residuos y consolidar la memoria para seguir siendo quienes somos. La primera actividad está respaldada por investigaciones científicas recientes que implican que las neuronas aprovechan las horas de sueño para estabilizarse.

Las investigaciones revelan que existe una red de canales microscópicos llenos de fluido que se encargan de eliminar los productos de desecho tóxicos generados como consecuencia directa de la actividad cerebral.

Pero, ¿Por qué lo hace mientras dormimos? La respuesta está en el gran desgaste energético que este proceso requiere y que lo hace incompatible con el procesamiento de nueva información durante la vigilia. De ahí que el único momento posible para que suceda es cuando estamos ­dormidos. Este descubrimiento podría ser clave para explicar problemas neurodegenerativos, como el alzheimer o la demencia senil, asociados con la falta de sueño. Pues, el cerebro no es capaz de eliminar los productos tóxicos que acaban por estancarse y provocar daños importantes.

 
Relación entre descanso y rendimiento

El sueño afecta directamente a nuestro estado de ánimo, mental y físico y será el encargado de determinar cómo nos sentimos durante el día. ¿Y por qué? La respuesta es simple: existe una relación directa entre el descanso y la salud, mental y física, de uno mismo.

El descanso, y más concretamente el sueño reparador, permite que seamos capaces de recuperarnos tras el gran desgaste energético que sufrimos día a día. Esto es así porque, como hemos comentado anteriormente, las actividades que realiza nuestro cerebro durante el sueño,  permite que el alcancemos la recuperación mental y que nuestro cuerpo vuelva a encontrarse en su nivel óptimo.

Así pues, el sueño es el principal encargado de determinar el rendimiento escolar, laboral y deportivo de las personas de todas las edades. Según se ha comprobado mediante numerosos estudios científicos, dormir placenteramente durante la noche permite que los niños y jóvenes estudiantes, obtengan mejores resultados académicos al beneficiarse de una mayor agilidad mental, capacidad de concentración y mejor memoria que aquellos que no duermen las horas necesarias.

Además, los niños que siguen una rutina de sueño eficaz y duermen bien, tienen también mejor comportamiento en el hogar y fuera de él. Además son más sociales y se relacionan con mayor facilidad que los que sufren una clara falta de tiempo.

El descanso también es fundamental para conseguir un rendimiento laboral óptimo en el caso de los adultos. La presión laboral actual, el estrés y los problemas de diferente índole impiden que, en numerosas ocasiones, los adultos puedan conciliar el sueño fácilmente y dormir bien durante la noche.

Como consecuencia de ello, la falta de sueño aumenta el estrés, la presión laboral y disminuye el rendimiento en el trabajo: un cerebro saturado, es totalmente improductivo e ineficaz. Por el contrario, los durmientes que consiguen disfrutar de un sueño reparador, de larga duración (entre 7 u 8 horas) y sin interrupciones consiguen mejores resultados durante su día a día.

Por último, como hemos comentado anteriormente, el descanso también influye directamente en el rendimiento deportivo de los atletas. El descanso, y especialmente el sueño reparador, permite que el cuerpo repare los daños que sufren durante los constantes entrenamientos, evitando que sufrir debilitamiento físico o deterioro de los tejidos pueden acabar por provocar lesiones y/o enfermedades.

Por el momento hemos estado refiriéndonos constantemente al descanso nocturno. No obstante, debemos reconocer la importancia que tiene el descanso diurno para las personas.

Atrás debe quedar el mito de que dormir la siesta durante el día es de perezosos. Se ha comprobado en numerosas ocasiones que descansar durante el día ayuda a mejorar el rendimiento físico y mental de las personas de todas las edades. En un estudio financiado por la NASA, David Dinges, un profesor de la Universidad de Pensilvania, descubrió que dejar que los astronautas descansaran durante unos 15 minutos mejoraba su actuación cognitiva.

Hoy en día, empresas como Google, Nike o Cisco Systems han podido comprobar que el rendimiento y los procesos creativos de sus trabajadores aumenta exponencialmente cuando consiguen descansar durante la jornada laboral. Para ello han popularizado  áreas de descanso para que sus trabajadores puedan descansar un corto período de tiempo. Esta práctica también ha comenzado a instalarse en el mundo deportivo: los deportistas de élite descansan antes de la competición, con el fin de mejorar su rendimiento.

Lo cierto es que aún queda mucho más por aprender sobre la ciencia del dormir y el mundo de los sueños. No obstante, los avances tecnológicos corren a toda prisa y, seguramente, tarde o temprano conoceremos todas y cada una de las preguntas que tenemos en mente.

Por qué dormimos