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“Esa noche estaba bastante cansado y me fuí a dormir dejando el resto de tareas para mañana. Me encontraba bien durmiendo hasta que, de repente abrí los ojos y ahí estaba, aquella sombra enorme en forma de monstruo mirándome fijamente. No sabía muy bien que era pero me aterrorizaba. Intenté levantarme e irme corriendo pero, para mi sorpresa y angustia, no podía moverme. Estaba paralizado. Por muchos esfuerzos que intentaba hacer, nada. Fué horrible. Aunque estaba seguro de que era una alucinación, era tan real que lo recuerdo como una de las peores sensaciones de mi vida”.

Durante el sueño, ¿Te ha pasado algo similar? Probablemente tu respuesta sea sí, pues gran parte de la población sufre este tipo de alucinaciones. La parálisis del sueño es uno de los tantos trastornos del sueño y se manifiesta como una especie de “conciencia dentro del sueño” en el que el durmiente tiene la sensación de que despierta y, mientras su cuerpo entero y su capacidad de hablar permanecen inhabilitadas, sufre imaginaciones de todo tipo. En el ejemplo anterior eran sombras, pero también pueden ser personas, ataques o nada, simplemente observarse a uno mismo tirado en la cama o en el sofá sin poder moverse. Sea cual sea la alucinación, la parálisis del sueño provoca una fuerte sensación de angustia, ansiedad y malestar al durmiente hasta que por fín consigue despertar completamente y recupera su movilidad. No obstante, durante el episodio la vida del individuo nunca corre peligro, pues las funciones vitales siguen funcionando correctamente.

Como hemos comentado anteriormente, la parálisis del sueño es algo común entre los durmientes. Se estima que al menos la mitad de la población la sufre una vez en su vida. Las veces que se produce y la duración de cada episodio puede variar dependiendo de cada caso. No obstante, generalmente no suele durar más de un minuto, aunque parezca toda una eternidad.

Y, ¿Qué causa la parálisis del sueño?  Según parece, este trastorno del sueño ocurre como consecuencia de un “pequeño fallo” que se dá en nuestro sistema. Te lo explicamos en detalle. Como sabéis, el sueño se compone de unas fases que se van repitiendo de forma cíclica. Durante la fase NO REM, nuestro cuerpo y mente se ralentiza considerablemente hasta que llega la fase REM, donde quedamos totalmente paralizados para evitar que hagamos movimientos acordes con el sueño. Y, ¿Cómo lo consigue? Este es el kit de la cuestión. Para conseguir que nuestro cuerpo quede totalmente paralizado (y que no seamos sonámbulos todas las noches) el cerebro deja de segregar unos neurotransmisores, concretamente el GABA o la glicina. Generalmente, esta parálisis se detiene al despertarnos pero, a veces falla y es cuando sucede la parálisis del sueño. En la que el durmiente se despierta cerebralmente pero el cuerpo no porque los neurotransmisores no se han reactivado.  

Las alucinaciones que se dan durante este momento son muy variadas y dependen de cada momento o cada persona. Lo más habitual es que nuestro cerebro confunda cualquier objeto de la habitación o el lugar donde nos encontremos con algún intruso o enemigo porque nos sentimos vulnerables e indefensos. En algunos casos se dan alucinaciones en forma de que alguien nos estrangula. Esto responde a lo mismo, la sensación de sentirnos inseguros. Durante la parálisis, también podemos sentir experiencias de disociación del cuerpo, una de las historias más recurrentes del mundo de lo paranormal.

¿A quien puede ocurrirle la parálisis del sueño? Según los expertos en la materia, no existe un perfil de durmiente específico, sino que puede ocurrirle a cualquiera y en cualquier momento de su vida. No obstante, lo cierto es que las parálisis aparecen generalmente cuando el sueño no es tan profundo como debería ser. Esto puede explicar el hecho de que se den en las noches en las que dormimos peor o en menor cantidad: al salir de fiesta, noches de mucho calor en verano, siestas largas, horario irregular de sueño, situaciones de estrés o ansiedad, etc..

Alucinaciones por parálisis del sueño

Foto: mundoesotericoparanormal

Fuente: El confidencial

Continuar leyendo El origen de las alucinaciones durante el sueño

Esta mañana, ¿Te ha costado levantarte más de lo normal? Si sientes que los lunes te resulta más complicado despertar y ponerte en marcha, no te preocupes, pues es algo bastante común. A continuación te contamos porqué puede ser que nuestro sueño sea de menor calidad cada vez que empieza una semana nueva.

Los despertares de los lunes por la mañana se consideran los más difíciles de sobrellevar comparado con el resto de los días. Es como si el sueño fuera un poco más profundo, los párpados pesan más o que el despertador ha decidido sonar unas cuantas horas antes de las que debería y te da la sensación de que no has dormido nada en absoluto, ¿Verdad?. Sin embargo, lo que realmente ocurre es que, los domingos por la noche, el sueño tarda un poco más en llegar que el resto de los días. Según los datos ofrecidos por un estudio reciente realizado en Estados Unidos, el 39% de los 3.000 estadounidenses encuestados aseguró que la noche del domingo al lunes fue la que peor durmieron en comparación con el resto de la semana. Y, ¿Por qué se duerme peor esa noche?

Michael J., especialista en sueño, indica que existe una especie de jet lag la noche del domingo que podría explicar la situación, tal y como aparece en un artículo del The Huffington Post. "En la noche del domingo, el cuerpo se ha acostumbrado a conciliar el sueño de madrugada". Además, el cambio en la rutina típico del fin de semana, favorece el hecho de que se produzcan unos pequeños cambios en nuestro reloj interno. Nos levantamos un pelín más tarde, dormimos más, nos acostamos más entrada la noche, realizamos otro tipo de tareas, podemos dormir siesta tranquilamente, etc… Con todo ello se obtiene, según el doctor, el mismo resultado que si viajaramos a un país lejano con una gran diferencia horaria. De esta forma, se entiende que conciliar el sueño la noche del domingo resulte algo más complicado que el resto de los días.

Después del domingo, el segundo lugar del ranking lo ocupa la noche del sábado. Según el estudio al que nos referimos anteriormente, el 19% de los encuestados en EEUU, coincidieron en que el sábado les resultaba algo más complicado caer en brazos de Morfeo. Una de las posibles explicaciones es la misma que la anterior, el cambio de rutina que se produce durante el fin de semana.

Para evitar esta situación, los expertos recomiendan mantener una rutina de sueño eficaz durante todos los días de la semana, a ser posible, sin ninguna excepción. Una de las principales pautas a seguir es disponer de un horario fijo para acostarse y levantarse, que respete la cantidad de horas necesarias de tiempo que necesita la persona para recuperarse.

Otra de las posibles explicaciones de porqué unos días a la semana se duerme peor que otros, puede ser el estrés. Según los expertos, durante la noche del domingo suelen aparecer más tensiones, sobre todo del tipo laboral, que impiden que se pueda conciliar el sueño con facilidad. Tal y como reflejan los resultados del estudio al que nos referimos, casi la mitad de los encuestados que tenían serios problemas de sueño durante la noche del domingo, tenían trabajo y jornada completa.

En definitiva, los cambios en la rutina y el ritmo de vida actual parece que son los principales causantes de que durante el fin de semana los durmientes tarden más en dormirse o descansen peor que durante el resto de las noches.

La noche del domingo dormimos peor

Continuar leyendo ¿Por qué cuesta más despertarse los lunes por la mañana?

Cómo sabéis, el descanso, y sobre todo el sueño reparador, es fundamental para conseguir mantenerse sanos y energéticos. Pero no es la única razón, pues dormir bien también nos ayuda a mostrar nuestro mejor yo. Y es que, ¿Cuántas veces has notado que, tras una noche de insomnio, te ves menos atractivo y tienes peor humor? Y, por el contrario, tras haber disfrutado de un sueño totalmente reparador, te sientes más energético, feliz y también más guapo, ¿Verdad? Todo ello nos ayuda a comprender la importancia que tiene el descanso para sentirnos mejor, tanto por dentro como por fuera. Pero, ¿Por qué tenemos mala cara cuando no hemos dormido bien? A continuación te contamos en detalle por qué nos sucede esto.   

Según un estudio reciente, que ha sido publicado en la revista Sleep, se ha confirmado que cuando no se descansa lo suficiente, consecuentemente los ojos se hinchan y se ponen algo rojos. Y, a su vez, los párpados caen ligeramente y aparecen más arrugas. Otros estudios sobre la materia desvelaron que, cuando se duerme la cantidad de horas que el cuerpo necesita Asimismo, otros estudios han revelado que durmiendo las horas que el cuerpo y la mente requieren para recuperarse, nuestro aspecto mejora, parecemos considerablemente más sanos y atractivos en comparación con aquellos que han sufrido una noche de insomnio.

Pero, ¿Cuál es la razón para que el sueño afecte a nuestro aspecto? Como hemos comentado antes, cuando no se duerme bien, los ojos y los párpados se hinchan notablemente. La explicación puede estar relacionada con la retención de líquidos y que la piel del párpado es la más fina de todo nuestro cuerpo, según el doctor Sherrif F. Ibrahim, profesor en el Departamento de Dermatología del Centro Médico de la Universidad de Rochester.

Tal y como explica el F. Ibrahim, cualquier cambio en la hidratación, influye directamente en los párpados, por ser la piel más fina del cuerpo. Concretamente, la deshidratación puede provocar que los ojos se hundan más de lo normal. Y, por el contrario, el exceso de sales hace que retengamos más líquidos y, consecuentemente, la piel se hincha. En esto último, los alimentos que tomamos para cenar son determinantes, pues pueden hacer que retengamos más líquidos.

No obstante, según F. Ibrahim, de momento, todavía no se está completamente claro cómo afecta el sueño a la retención de líquidos. Sin embargo, según explica, puede estar relacionado con las razones por los que una persona se queda despierta hasta bien entrada la madrugada: salir de fiesta, beber, trabajar, etc…, lo que puede provocar un cierto hinchazón de ojos.

Otra consecuencia de no dormir bien son la aparición de las antiestéticas ojeras. Según el profesor Ibrahim, una de las posibles causas es que, cuando se está deshidratado, los vasos sanguíneos de la piel se notan aún más bajo de la piel. Y, ello se agrava con el paso del tiempo y con el hecho de no descansar bien cada noche.

En definitiva, para presumir no hay que sufrir, ¡Sino dormir bien!.

Mala cara tras noche de insomnio

Fuente: Huffingtonpost

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Cuando el descanso no es el adecuado, no sólo se resiente el cuerpo y el estado de ánimo de la persona, sino que la memoria también se ve afectada negativamente. Todo aquel que ha sufrido las consecuencias de una sola noche de insomnio sabe bien a lo que nos referimos: cansancio generalizado, sensación de pesadez, mal humor, más sensibilidad y problemas para concentrarse y recordar las cosas, ¿Verdad?.

Pero ahí no acaba todo, según un reciente estudio realizado por la Universidad de California, se ha descubierto que la falta de sueño propicia el hecho de recordar detalles falsos o irreales. Los resultados, publicados en la revista Psychological Science, han confirmado que aquellos durmientes que no disfrutan de un sueño reparador durante las noches, son más propensos a recordar cosas que no son del todo ciertas. Es decir, que incluyen algunos detalles falsos que realmente no ocurrieron así. El estudio se realizó con 104 universitarios a los que se les enseñaban una serie de imágenes variadas con el fin de comprobar que es lo que recordaban tras sufrir falta de sueño.

Para obtener los resultados, los investigadores formaron cuatro grupos distintos con los participantes para poder comprobar el efecto del sueño en su memoria a corto plazo. Para comenzar con el estudio, les mostraron a dos de los cuatro grupos una serie de imágenes sobre una escena de un crimen. Y, a uno de esos dos grupos primero se les permitió que descansaran y al otro se le hizo trasnochar. A los otros grupos restantes se les hizo lo mismo pero cambiando el orden, es decir, primero uno descansaba y el otro no y luego se les enseñaban las mismas imágenes. Y, ¿Cuáles fueron los resultados? Como podréis imaginar, los investigadores descubrieron que aquellos individuos que habían sido privados de sueño, eran mucho más propensos a describir detalles falsos de las imágenes que aquellos que habían descansado bien. Esta conclusión podría tener implicaciones graves  "para la fiabilidad de los testigos que hayan experimentado largos períodos restrictivos de sueño", explica el científico Steven J. Frenda, uno de los encargados de esta investigación.

Según los expertos en la materia, para poder gozar de una buena salud y evitar sufrir los problemas derivados de la falta de sueño, se necesita dormir durante un período de 7 u 8 horas cada noche. A su vez, los investigadores del estudio al que nos referimos, han descubierto que dormir cinco horas o menos favorece el hecho de tener falsos recuerdos.

Además, otros estudios han relacionado la falta de sueño con problemas de obesidad, hipertensión, dolores varios y, a largo plazo, posibilidad de desarrollo de Alzheimer, entre otros.  

Como véis, dormir bien y dedicarle el tiempo necesario al descanso es fundamental para gozar de una buena salud y mejor estado de ánimo. Y, una buena forma de conseguirlo, es siguiendo una rutina de sueño eficaz cada noche. Si deseas saber cómo hay que hacerlo, te recomendamos el artículo: Conseguir una buena higiene del sueño, según Estivill.

Falta de sueño hace recordar detalles erróneos

Fuente: 20minutos.es

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Son muchas las personas que tienen la duda sobre si dormir después de comer nos hace engordar más de lo que deberíamos. Algunos dicen que sí, otros por el contrario, que no tiene nada que ver. Entonces, ¿Engordamos más si dormimos la siesta después de comer? O, ¿En qué medida es esto cierto? A continuación contestamos a todas las cuestiones sobre ello.

Los tres pilares para mantenerse en forma y llevar a cabo un estilo de vida saludable son los siguientes: dormir bien, alimentación sana y actividad física regular. El descanso, y sobre todo el sueño reparador, permite que nuestro cuerpo y mente se recuperen y mantengan el equilibrio deseado. La alimentación sana, por su parte, nos aporta todos los nutrientes necesarios y favorece el hecho de sentirse mejor, por dentro y por fuera. Y el tercer pilar, pero no por ello menos importante: el deporte que, practicado de forma regular, permite mantenerse sano, entre otros. Llevando a cabo una buena rutina de sueño, alimentándose adecuadamente y realizando actividad física de forma regular podremos presumir de un llevar un estilo de vida saludable, de un cuerpo idílico y, sobre todo, de obtener todos los beneficios derivados de ello, tanto físicos como mentales. Además, de esta manera se consigue ver la vida de forma más positiva y energética.    

Para evitar almacenar esos “kilos de más” lo ideal es llevar a cabo las pautas de una vida saludable, anteriormente descrita. Pues la clave para no engordar está en la diferencia entre la cantidad de calorías obtenidas mediante los alimentos que ingerimos y las que gastamos a lo largo del día. Claro está que, cuando el aporte energético es superior al consumo que hacemos, el exceso se convierte en grasa que acaba por acumularse y, por tanto, engordamos.

Y, volviendo a la pregunta principal: ¿Engorda dormir después de comer? Obviamente, hacer ejercicio moderado, dar un paseo o algo similar, tras haber tomado un buen festín, ayuda a hacer una mejor digestión y, por supuesto, mantener el peso ideal. No obstante, en el caso de aquellas personas que no suelen hacer ejercicio y llevan una vida más sedentaria, dormir la siesta después de comer reduce las posibilidades de quemar calorías. Aunque hay que tener en cuenta que el hecho de dormir en sí mismo no es la causa del aumento de peso.

Por otro lado, relacionado con lo anterior, cabe destacar que existe una relación directa entre el sueño y nuestros hábitos alimenticios que, a su vez, condicionan nuestro físico. Numerosos estudios han demostrado que los durmientes que sufren algún tipo de trastorno del sueño, son más propensos a sufrir cambios hormonales y tienen mayores posibilidades de aumentar de peso. Concretamente, se ha podido confirmar que cuando no se descansa las horas de sueño necesarias, la falta de sueño nos hace más propensos a comer peor y en mayor cantidad. En estos casos se suele recomendar que, tras una noche de insomnio, se evite ir al supermercado a hacer la compra del mes. Pues probablemente acabemos comprando alimentos menos sanos y más grasos. Os recomendamos la lectura del artículo Dormir mal sinónimo de comer mal para todos aquellos que deseen profundizar más en este tema en concreto. 

Además de lo anterior, la falta de sueño tiene otras repercusiones sobre nuestra alimentación. Es común que, tras haber dormido mal, tengamos una sensación de estar hambriento constantemente durante el día siguiente. Así pues, por mucho que se almuerce, desayune y se coma al mediodía, seguramente queramos picar algo más entre horas. Todo ello es consecuencia del desequilibrio consecuente de no haber dormido bien durante la noche anterior.

Por ello, os recordamos la importancia del descanso para mantenerse sanos y saludables.   

¿Engorda dormir después de comer?

Foto: buenasalud.net

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