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El blog de los sueños y el descanso

sombra

Uno de los principales trastornos del sueño actuales que impiden descansar durante la noche a una gran parte de la población es el insomnio. ¿Tienes insomnio? O, ¿Lo has sufrido alguna vez? Lo más probable es que la respuesta a una de las dos preguntas anteriores sea “Sí.” Pues, se cree que un 50% de la población total adulta padecen de insomnio en alguna etapa de su vida y aproximadamente el 10% y un 15% de la población total adulta sufre de insomnio de manera crónica. Y, ¿Cómo podemos vencerlo y dormir bien?

Afortunadamente existe una gran cantidad de remedios que pueden ayudarnos a dormir mejor cada noche. Aunque, claro está, que no todos los métodos son igual de eficaces o funcionan en todos los casos. Probablemente alguna vez te hayan recomendado algún “truco” para combatir el insomnio y, desgraciadamente, a ti no te ha funcionado igual de bien. Existen otros mitos muy antiguos, como el de contar ovejitas para caer en brazos de Morfeo, que la comunidad científica ha comprobado que es totalmente ineficaz. Si deseas conocer el porqué, te recomendamos que leas el siguiente artículo: ¿Contar ovejas nos ayuda a dormir?. También podemos encontrar otros métodos como la acupuntura, la aromaterapia, yoga, etc... para tratar de aliviar tensiones y conseguir dormir mejor. Sin embargo, hoy nos centraremos en hablar sobre el deporte y la influencia que tiene sobre el sueño, para tratar de averiguar si puede ayudarnos a combatir el tan indeseado insomnio.

Los expertos en la materia recomiendan que, para dormir bien noche tras noche, se debe seguir una rutina de sueño eficaz, cuidar la alimentación y realizar deporte moderado regularmente. Y, ¿Cuándo es el mejor momento para hacer ejercicio físico?. Generalmente, se recomienda realizar deporte por la mañana o varias horas antes de dormir. Sin embargo, según un reciente estudio realizado por la Universidad de Basilea (Suiza), tal vez el mejor momento para realizar deporte sea justo antes de dormir. Te explicamos el porqué.

La investigación se realizó con un total de 52 jóvenes que realizan deporte regularmente por la noche, al menos dos o tres veces por semana, durante una hora más o menos. Los resultados demostraron que aquellos individuos que se esfuerzan más, consiguen dormirse antes y tienen mejor humor que el resto. Además, se pudo comprobar que la calidad del sueño mejoraba considerablemente bajo estas circunstancias.

Aunque los resultados muestran que realizar deporte antes de irse a dormir tiene efectos positivos, expertos como Phyllis Zee, doctora en la Escuela Feinberg de Medicina de la Universidad Northwstern en Chicago, han encontrado algunos inconvenientes al respecto. Pues, si bien es cierto que el cuerpo, tras realizar ejercicio, puede que necesite en mayor medida el sueño para estabilizar y regular el biorritmo, sólo se ha comprobado su eficacia en un caso específico.  Es decir, el principal inconveniente al estudio anteriormente descrito es que únicamente prueba la validez de esta práctica en un grupo muy específico de la población: jóvenes con hábitos de vida saludables. De esta manera puede que el hecho de realizar deporte antes de dormir puede que no sea igual de eficaz para otros sectores diferentes de la población.

Sea como sea, de lo que no cabe ninguna duda es que el deporte es uno de los pilares fundamentales para llevar un estilo de vida saludable y que, como ayuda a gastar energía y liberar tensiones, permite que durante la noche podamos dormir mejor. La hora en que deben realizarse los ejercicios dependerá del ritmo de vida y las preferencias de cada uno. ¿Qué opináis?

Deporte antes de dormir

Fuente: elconfidencial.com

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Anatole France, escritor francés, dijo una vez: "Hasta que no hayas amado a un animal, parte de tu alma estará dormida". Tener una mascota en casa ofrece seguridad, cariño y sobre todo compañía. Por ello, surge un amor tan especial entre ambas partes. En muchas ocasiones a ambos, dueño y mascota, les resulta realmente complicado separarse de ahí que muchos opten por compartir cama durante el sueño. ¿Es bueno dormir con las mascotas? A continuación veremos los principales pros y contras que tiene esta práctica.  

Pues bien, claro está que tener una mascota es tener una gran responsabilidad: ofrecerle los cuidados necesarios, alimentarla, mantenerla sana, etc… Todo ello es fundamental para desarrollar una buena relación entre ambos y, sobre todo, para evitar el contagio de enfermedades. Como indica una investigación publicada en la revista Emerging Infectious Diseases, las mascotas saludables también tienen parásitos, bacterias o virus que pueden causarnos enfermedades que pueden agravar considerablemente la salud de las personas.

Existen un total de 250 enfermedades zoonóticas y, según Bruno Chomel veterinario y profesor de Zoonosis de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de California en Davis, más de 100 son transmitidas por parte de los animales domésticos. Sin embargo, él mismo destaca que, la cifra no es excesivamente alarmante teniendo en cuenta cuántas personas duermen y comparten cama con sus mascotas. Pero, lo cierto es que el riesgo existe. Así pues, Chomel concluyó diciendo que “Tener una mascota en la cama no es buena idea”, en un artículo publicado en runrun.es. Existen varios casos en que se han desarrollado enfermedades graves de salud por contagio al dormir junto a sus mascotas en la misma cama.

Según el informe publicado por el especialista Bruno Chomel, algunas de las infecciones que se han trasmitido de las mascotas (perros o gatos) tras haber dormido con sus dueños, besarlos o recibir lengüetazos, se encuentran las siguientes: anquilostoma, la tiña, los nemátodos, la enfermedad del arañazo de gato y las infecciones por estafilococo resistentes a los medicamentos, entre otras.

Pros y contras de dormir con la mascota:

Como la gran mayoría de cosas en la vida, dormir con la mascota también tiene sus pros y sus contras. Muchos de los dueños comparten cama con ellas porque ofrecen seguridad, calor y compañía, además de apoyo psicológico. A su vez, también es cierto que, durante el día, las mascotas ayudan a reducir la presión arterial, reducen los niveles de estrés, mejoran el estado de ánimo del dueño y favorecen el hecho de realizar más actividad física, lo que puede dificultar el hecho de separarse cuando llega la noche. Sin embargo, el riesgo de contagio de enfermedades está presente, especialmente para aquellas personas cuyo sistema inmunitario está debilitado (personas mayores, niños de menos de cinco años de edad, pacientes con cáncer o VIH, etc.

Además del alto riesgo de contagio de enfermedades, dormir con la mascota puede empeorar la calidad del sueño del durmiente, interrumpiendo los patrones normales del sueño. Movimientos, despertares, ronquidos, ruidos por parte de la mascota y falta de espacio para ti, entre otros, son otras de los principales factores que pueden impedir que se descanse y se consiga alcanzar el sueño reparador que el durmiente necesita. Además, cabe destacar que las consecuencias de la falta de sueño no son especialmente agradables. Puedes leer cuales son las principales desventajas de no dormir bien en el artículo anterior.

Para finalizar destacamos que, ante todo, dormir junto con la mascota es una decisión totalmente personal, que cada uno debe valorar y decidir. No obstante, recuerda la salud y el descanso son fundamentales para mantener un estilo de vida totalmente saludable.

 

Dormir con mascotas

Foto: runrun.es

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El ritmo de vida actual, el trabajo, la presión, los problemas y la gran cantidad de tareas por hacer pueden afectar negativamente a nuestra calidad del sueño. Una de las principales razones es que, cuando las responsabilidades del día a día nos desbordan, en ocasiones, se tiende a suprimir horas de sueño. Sin embargo, el hecho de retrasar la hora de irse a dormir según la comunidad de científicos, podría estar desarrollando un trastorno más complejo, denominado procrastinación, que podría tener graves consecuencias para la salud del individuo.

La procrastinación, también conocida como postergación o posposición, se define como la acción o la costumbre por parte de la persona de retrasar las actividades más importantes para sustituirlas por otras menos relevantes y más agradables de realizar. Este hecho suele ser bastante común en situaciones de estrés y períodos de más presión. Y ello, ¿Cómo afecta a nuestro sueño? Dicha conducta, que a priori puede parecer poco importante, puede derivar consecuencias negativas para la salud física y mental del individuo. Según una investigación realizada por los científicos de la Universidad de Utrecht, en Holanda, se ha comprobado que no irse a la hora adecuada a la cama, la que le permite disfrutar de las horas de sueño que el cuerpo y la mente necesitan, es un hecho que frustra a muchas personas. Este hecho, por la existencia de circunstancias externas que impiden cumplir con los horarios, provoca una sensación de malestar e inquietud generalizada. De esta manera, el durmiente no consigue la relajación y la tranquilidad necesaria para conciliar el sueño y descansar bien durante la noche.

Obviamente, la falta de sueño consecuente provoca graves efectos en la salud del durmiente, perceptibles directamente desde la primera noche de insomnio. La falta de sueño se traduce en cansancio, excesiva somnolencia diurna, dificultad para recordar las cosas, poca agilidad mental, etc.. Pero además, puede actuar también sobre el estado emocional de la persona, manifestándose en cambios de humor y pesimismo generalizado. Lógicamente, estos efectos negativos pasan a tener más gravedad cuando el problema de sueño continúa en el tiempo.

Según el estudio realizado por los científicos de la Universidad de Utrecht, se confirmó también que el 48% del total de todos los voluntarios encuestados reconocían que siempre que retrasaban la hora de irse a la cama se sentían agotados al menos una vez a la semana. Y, el otro 40% aseguró que se sentían cansados más días, de tres a cuatro días a la semana, siempre que retrasaban la hora de dormir.

Otros estudios, realizados también en Holanda, determinaron que la mayoría de los participantes no dormían la cantidad de horas que necesitaban. De esta manera concluyeron que “las personas que tienen poco control sobre su conducta están más predispuestos a ver la tele o jugar a videojuegos hasta tarde, a pesar de ser conscientes que se lamentarán a la mañana siguiente”, según el artículo publicado en el país.

Este tipo de estudios han conseguido determinar cuáles son las principales causas por las que los individuos suelen retrasar la hora a la que van a la cama a descansar cada noche. Veamos, el principal factor parece ser un alto nivel de estrés y el hecho de no desconectar del trabajo al llegar a casa y continuar con las tareas. En definitiva, los investigadores han determinado que todo ello puede estar relacionado con la dificultad de conciliar el trabajo con la vida familiar de ciertas personas.

Como hemos comentado anteriormente, la falta de sueño, sobre todo los problemas para dormir continúan en el tiempo, pueden desembocar en enfermedades graves de salud, como por ejemplo: problemas cardiovasculares, obesidad, diabetes, Alzheimer, etc.. Además, la falta de sueño se relaciona con un gran porcentaje de accidentes de tráfico. En España, son muchos los individuos que sufren alguno de los trastornos del sueño existente, que puedes leer pinchando sobre el enlace anterior. En Estados Unidos el problema es aún mayor. Según los datos del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) unos siete millones de adultos padecen algún trastorno del sueño más comunes (insomnio, pesadillas, etc…). Y, por si fuera poco, un tercio de los estadounidenses no duerme casi ninguna noche las horas de sueño que necesitan.

Consejos prácticos para conseguir ir a la cama a la hora:

  1. Establece un horario para dormir. Si el problema es que se te pasa el tiempo mirando el televisor, prueba a activar la función de apagado automático para cumplir con las horas marcadas.
  2. Una vez en la cama, trata de no utilizar el smartphone para navegar por internet o visitar las redes sociales. Se ha comprobado que esta práctica dificulta el hecho de conciliar el sueño y aumenta las cifras de insomnio.
  3. Sigue una rutina de sueño eficaz que te ayude a relajarte y a desconectar antes de irte a dormir. Por supuesto, no te lleves el trabajo ni los problemas a la cama contigo, eso te impedirá conciliar el sueño adecuadamente.  

Y, por último, recuerda que con energía positiva y paciencia, todo fluye mejor. Esperamos que estos consejos os sirvan de ayuda para dormir a pierna suelta. ¡Felices sueños!

 

Consejos para irse a la cama a la hora adecuada

Fuente: elpais.com

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En esta época del año, es común escuchar como la gente dice que en verano duermen peor que en otras estaciones del año. ¿Te ha pasado? Si has contestado que sí, no te preocupes, pues una situación completamente normal, pues le pasa a una gran cantidad de durmientes. Además, cuando no se consigue dormir bien por la noche, al día siguiente, solemos sentirnos peor, menos energéticos y sintiendo un cierto malestar durante toda la jornada. ¿Verdad? Si has contestado “Sí”, seguro que deseas saber porqué solemos descansar peor cuando más calor hace. A continuación, te lo contamos en detalle.

Durante las noches de verano, cuando el calor empieza a apretar, en ocasiones puede que caer en brazos de morfeo nos resulte una tarea realmente complicada. Además, puede llegar a generar un cierto estado de nerviosismo que hace más difícil el conseguir descansar y conciliar el sueño. Pero, ¿Por qué nos sucede esto? La respuesta a esta pregunta nos la ofrece el doctor José Antonio López Rodríguez, vicepresidente de la Asociación Española de Psiquiatría Privada (ASEPP), que confirma que en verano nos cuesta dormir como consecuencia del esfuerzo que realiza el cuerpo para adaptarse a las altas temperaturas. En las épocas del año de más calor, cuando los termómetros sobrepasan los 21 grados centígrados, es común que comiencen las primeras dificultades a la hora de dormir. Además, como hemos comentado anteriormente, cuando se sufre insomnio, suele aparecer un nerviosismo que empeora aún más la situación. Para ello, lo más importante es tratar de mantener la calma y tener en cuenta que suele tratarse de un período generalmente corto, el que nuestro cuerpo necesita para adapatarse al cambio de temperatura. Después de esos días más duros, en general, ya debemos estar totalmente preparados para responder adecuadamente a las altas temperaturas propias del resto del verano.

Por otro lado, el descanso durante las noches de verano, también suele complicarse a medida que avanza la edad. Como bien explica el doctor Francisco Javier Puertas, miembro de la Sociedad Española de Sueño (SES), "con la edad se deterioran los mecanismos responsables de la regulación de la temperatura, tanto de la eliminación como del mantenimiento de la misma". Además, obviamente, este hecho tiene una consecuencia directa en la continuidad y profundidad del sueño de los durmientes. Concretamente, aproximadamente el 60 por ciento de las personas mayores tiene algún síntoma o trastorno del sueño que le impide descansar cada noche como su cuerpo y mente necesitan. Una consecuencia que suele darse en estos casos es el sentir un exceso de somnolencia durante el día y el tener la necesidad de practicar varias siestas diarias. También es común que los durmientes que no consiguen dormir bien por la noche se sientan algo más cansados de lo normal durante el transcurso del día. Todo ello son consecuencias normales de la falta de sueño que, son visibles desde la primera noche de insomnio.

¿Qué debemos hacer cuando no podemos dormir?

Esos días en el que el calor, u cualquier otra circunstancia, dificultan la tarea de conciliar el sueño, lo más importante es tratar de no agobiarse cuando se está en la cama para evitar que la situación empeore. Hay que tener en cuenta que para evitarlo debemos irnos a dormir siempre y cuando se tenga sueño y se esté preparado para ello. De lo contrario, si se está nervioso o preocupado, entre otras, será muy complicado conciliar el sueño de manera adecuada. A su vez, para que sea más fácil dormir bien en las noches de verano, se recomienda conseguir un dormitorio fresco, disponer de un buen equipo de descanso que no den calor (como por ejemplo los colchones de gel) y, por supuesto, mantener una buena higiene del sueño. Algunos de los principales consejos para ello son: tener horarios fijos para acostarse y levantarse cada día, realizar ejercicio diario aunque no antes de dormir, dejar un período de inactividad al menos 20 minutos antes de acostarse y, por supuesto, evitar las cenas copiosas y cualquier tipo de bebida alcohólica o estimulante y el tabaco. Existen otros consejos que puede poner en práctica para dormir mejor durante la noche, de la mano del doctor Estivill: Conseguir una buena higiene del sueño. Por último, recordar que se recomienda consultar a un médico especialista a aquellos durmientes que hayan sufrido ataques severos de ansiedad como consecuencia de insomnio provocado por el calor.


¡Felices y frescos sueños!

 

¿Por qué en verano dormimos peor?

Fuente: Hola.com

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El sonambulismo es un trastorno del sueño que puede darse tanto en niños como en adultos. Aunque, bien es cierto que suele ser más común en menores de edad escolar. Según los últimos datos, uno de cada diez niños en esa edad ha sufrido, al menos una noche, un trastorno de este tipo. Si el pequeño de la casa ha tenido un episodio, de seguro querrás saber cuál es la causa del sonambulismo infantil, cuáles son las posibles consecuencias a largo plazo y cómo se debe actuar. A continuación te contamos todo sobre ello.

Ser sonámbulo significa que el niño, durante el sueño, se levanta y empieza a realizar una serie de actividades: jugar con sus juguetes, caminar, vestirse o desvestirse, abrir y cerrar puertas o luces e incluso salir de la casa, entre muchas otras. Y, todo ello sin despertarse ni ser realmente conscientes de lo que están haciendo, aunque suelen mantener los ojos abiertos. Como siguen en un estado de somnolencia, durante el episodio no será posible hablar y conversar con ellos. Pues, aunque lo intenten, normalmente únicamente son capaces de de balbucear unos pocos sonidos. Y, en general, al día siguiente, no se acordaran de nada de lo que hayan realizado durante la noche anterior.

El sonambulismo puede durar muy pocos segundos, minutos o, en los casos más severos, incluso más. Como hemos comentando anteriormente, puede darse en durmientes de todas las edades. Sin embargo, es más común en los niños pequeños de 6 a 12 años. Y, aún más en menores varones que en las niñas. Aunque, generalmente suele desaparecer cuando llega la época de la adolescencia.

¿Cuál es la causa del sonambulismo infantil?

Aunque la causa exacta de porqué se produce el sonambulismo no se sabe, se cree que podría darse como consecuencia de que no todas las partes del cerebro se relajan y se duermen al mismo tiempo. Otra posible causa de sonambulismo es la existencia de un cambio brusco en los patrones del sueño del niño como por ejemplo, un período de fuerte estrés, ansiedad o fiebre u otras enfermedades. Otras teorías señalan que el sonambulismo puede responder a una deficiencia de magnesio o que algún tipo de cambio hormonal en el cuerpo del durmiente lo provoque.

Por otra parte, en la mayoría de los casos, el sonambulismo tiene una historia familiar, es decir, cuando alguien de la familia del menor lo ha sufrido aumentan las posibilidades de que se produzca este tipo de desorden.  

El sonambulismo se da al comienzo del sueño, concretamente se cree que ocurre en la etapa del sueño lento o de ondas lentas. Cabe destacar que los niños, en comparación con los adultos, suelen pasar más tiempo en esta fase del sueño. Por ello, las posibilidades de que se dé en los niños es algo mayor.

¿Qué consecuencias tiene el ser sonámbula?

Los especialistas coinciden en que el sonambulismo en sí mismo no es peligroso y, generalmente, no significa que exista un problema grave detrás de ello. También afirman que no afecta al desarrollo cerebral de los niños. Sin embargo, sí es cierto que merma su descanso nocturno. Y, la falta de sueño derivada de ello, afecta negativamente al comportamiento, estado de ánimo, etc..  De esta manera, aunque no sea preocupante, hay que tenerlo controlado. Y, por supuesto, se recomienda consultar con el pediatra cuando la frecuencia del sonambulismo sea cada vez mayor y aumenta la preocupación por ello. Una recomendación útil para tratar con este trastorno del sueño es evitar a toda costa que el niño coma, vea la televisión o juegue con el ordenador o videojuegos justo antes de irse a la cama a dormir. Además de, por supuesto, mantener una higiene del sueño adecuada y eficaz, noche tras noche.

¿Qué hacer durante el episodio?

Como hemos comentado anteriormente el niño, en ese momento no es consciente de lo que está haciendo. Por ello, es necesario mantener la calma, actuar con total serenidad y tratar de no asustarlo. Una vez estemos con ellos, únicamente hay que guiarlos de nuevo hasta su cama para que puedan volver a dormir tranquilos y descansar como se merecen. Ten en cuenta que, para evitar que el niño se haga daño, es necesario tomar ciertas medidas de seguridad: mantener las ventanas y puertas cerradas, apartar los muebles con los que pueda tropezar, eliminar objetos peligrosos, etc…. Y, obviamente, bajo ninguna circunstancia se debe evitar sacudirlo o gritarle al niño. Por último, recordaros que, en estos casos se debe evitar que los pequeños duerman en literas. Si el problema es la falta de espacio en el dormitorio, los somier canguro son una buena opción.

Sonambulismo infantil

Fuente: elcomercio.com

Foto: pekelandia.com

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