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El blog de los sueños y el descanso

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¿Cuál es la temperatura ideal para dormir bien? El ambiente, aunque no lo creáis, influye directamente en la calidad de nuestro sueño pues, seguro que muchos de vosotros habréis podido comprobar en vuestra propia piel lo que es sufrir insomnio por pasar demasiado calor o demasiado frío durante el sueño, ¿Verdad?. A continuación os damos unos consejos sobre cuál es la temperatura ideal para poder dormir correctamente cada noche.

Lo más importante es evitar a toda costa el sobrecalentar el dormitorio en el que dormimos. Pues, como sabéis, con mucho calor resulta toda una pesadilla conseguir conciliar el sueño o evitar despertarse durante la noche. ¿Por qué sucede esto? Cuando el ambiente está o sobrepasa los 26 grados centígrados, el mecanismo de refrigeración de nuestro cuerpo se ve obligado a trabajar más para conseguir la bajada de la temperatura corporal necesaria para conciliar el sueño. Lo mismo ocurre cuando el ambiente está demasiado fresco. En este caso, el cuerpo necesita volver a trabajar más para aumentar ligeramente la temperatura corporal y ello puede producir despertares durante el sueño.

No obstante, no todos los durmientes somos iguales, tenemos la misma condición física ni tampoco a todos nos funciona lo mismo. Por ello, no existe la temperatura ideal para conciliar el sueño adecuadamente y evitar los despertares durante la noche que funcione igual de bien para todos los durmientes. Así pues, los expertos recomiendan un rango de temperatura para mantener en el dormitorio que ronda los 15 y los 22 grados centígrados. Menos de 12 grados resulta demasiado frío y más de 26 imposibilita el hecho de conciliar el sueño y mantenerse dormido.

Para saber cuál es la temperatura más adecuada para durmiente debemos atender a las variaciones de la temperatura de nuestro cuerpo. Durante el día, especialmente a mediodía, alcanzamos la más alta y, sobre las 5 de la madrugada, un poco antes de despertar, la temperatura más baja. Uno de los principales problemas para encontrar la temperatura adecuada para el descanso es dormir en pareja. En estos casos puede ocurrir que las diferencias entre los durmientes imposibilite el hecho de encontrar el nivel de temperatura adecuada. Pues, lo que a un miembro de la pareja puede resultarle bien, al otro demasiado frío o demasiado calor. Cuando se vive esta situación, lo más recomendable es regular la temperatura con ropa de cama. Si es necesario, una buena opción es utilizar sábanas, colchas o edredones individuales para cada durmiente. Otro problema para dormir bien con respecto a la temperatura es cuando una parte de nuestras extremidades, como por ejemplo los pies, se enfrían más que el resto del cuerpo. Lo cierto es que es una situación algo común. En este caso, si no se pone remedio al problema, el durmiente puede sufrir despertares y graves problemas para conciliar el sueño durante la noche.

Así pues, una solución fácil es utilizar calcetines que ayuden a regular adecuadamente la temperatura o utilizar una manta extra en la zona de los pies. También se puede optar por otros métodos como usar mantas eléctricas, botellas de agua caliente o al revés, paquetes de gel frío.

Por último, recordar que mantener el dormitorio fresco (sin que resulte incómodo) ayuda a evitar la sudoración y transpiración excesiva del cuerpo durante el sueño y así evitar la aparición de problemas higiénicos como la acumulación de ácaros. Aprovechamos para deciros también que para dormir bien durante la noche, hay que cuidar el dormitorio también durante el día. Manterelo aireado, limpio y fresco te ayudará a descansar mejor y disfrutar de un sueño totalmente reparador.

La temperatura ideal para el descanso

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Como todos sabéis, los expertos en sueño recomiendan dormir cada noche durante 7 u 8 horas, en el caso de los adultos, para sentirse bien y renovado. Pero, ¿Cuántos de nosotros lo cumplimos? Según los datos, aproximadamente uno de cada cinco españoles duerme menos horas de las que su cuerpo y su mente necesitan. Aunque a simple vista no parezca un dato impactante, lo cierto es que sí lo es. Todo aquel que no duerme bien sabe bien lo que es sufrir las consecuencias de la falta de sueño: cansancio, malestar generalizado, cambios de humor, irritabilidad, somnolencia excesiva diurna, dificultad de concentración y memoria, etc… Y, lógicamente, cuando el problema perdura en el tiempo, las consecuencias se vuelven aún más terribles. Según los numerosos estudios sobre la materia, dormir continuamente durante 5 horas o menos, aumenta el riesgo de sufrir problemas graves de salud, ataques al corazón y riesgo de muerte prematura.

Cómo podéis ver, no tomarse en serio el descanso puede resultar muy perjudicial para nosotros mismos. Pero ¿Cuál es la solución a los problemas de sueño? Existen numerosos tratamientos para acabar con los problemas de insomnio que impiden que el durmiente pueda descansar cada noche como se merece: rutinas de sueño, terapia, alimentación, acupuntura, entre muchos otros. Sin embargo, desafortunadamente, gran parte de la población opta por tomar pastillas para dormir. Según un estudio realizado por el INE, en España, el uso de hipnosedantes crece de forma continuada desde el año 2005, pese a la polémica que los envuelve. Cabe destacar que el uso de pastillas para dormir únicamente tratan los síntomas del insomnio, pero no resuelven el problema sí mismo. Además pueden crear una fuerte adicción. Entre sus múltiples efectos secundarios destacan somnolencia diurna, dificultades para concentrarse y de memoria. Por ello, se recomienda tomarlas como último recurso, siempre bajo receta médica y con un exhaustivo control de su uso.

Como hemos comentado anteriormente, existen otros tratamientos eficaces que pueden ayudarnos a superar el problema de insomnio. En este artículo nos centraremos en explicar uno de ellos, cuya eficacia ha sido probada en numerosos estudios. Nos referimos a la terapia cognitivo conductual (Cognitive Behavioral Therapy for Insomnia) cuya misión principal es cambiar los comportamientos que favorecen al trastorno del sueño. Esta técnica, a diferencia de las pastillas para dormir, ofrece resultados a largo plazo.   

Y, ¿Cómo funciona la terapia cognitivo conductual? Para realizar esta terapia, llamada también CBTI por sus siglas en inglés, es necesario acudir a un terapeuta experto en la materia durante varias semanas, concretamente de 4 a 8. Además de que no existen demasiados terapeutas expertos en ello, este método conlleva una buena disposición de tiempo y dinero, hechos que pueden explicar la toma de pastillas.

La terapia se compone fundamentalmente de dos pasos: el primero consiste en restablecer las condiciones que disparan el sueño de forma automática y segundo se elabora una terapia para conseguir que se dé ese automatismo.  

La parte más sencilla de la terapia es la primera y trata de que el paciente que sufre los problemas de sueño adopte y mantenga una correcta higiene de sueño cada noche. Para todos aquellos que deseen conocer cuáles son las pautas que debe seguir para ello, les recomendamos la lectura del artículo: Conseguir una buena higiene del sueño, según el doctor E. Estivill 

Todos estos consejos ayudan a que la persona adopte los hábitos necesarios para dormir mejor cada noche. Además de, por supuesto, alcanzar el estado de relajación adecuado para descansar bien una vez llegue la noche. Sin embargo, como podréis imaginar, esto último no es tarea fácil.

Así pues, en la segunda parte de la CBTI, el terapeuta debe tratar los problemas concretos del paciente y ayudarle a relajarse bien y a abandonar la ansiedad, que suelen ser los causantes de los graves problemas de insomnio.

Con el fin de acercar la terapia a un mayor número de público, un equipo de investigadores de la Universidad Tel Aviv, ha desarrollado una aplicación para smartphone, llamada SleepRate, que ofrece un plan de sueño para superar los problemas de insomnio concretos de cada durmiente. Para analizar con detalle como es el sueño de cada persona, la aplicación registra toda la información que recibe, tanto por sus propios medios como por los que introduce el propio durmiente. Una vez analizado, realiza un plan de sueño totalmente personalizado que, si se sigue a rajatabla, puede funcionar muy bien contra el insomnio.

Fuente: ElConfidencial

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Todo aquel que ha sufrido en su propia piel una noche de insomnio, conoce bien los terribles efectos de la falta de sueño: cansancio, malestar generalizado, falta de concentración, irritabilidad, entre muchos otros. No obstante, ¿Te has preguntado alguna vez quiénes pagan más caro la falta de sueño?

Según un estudio realizado en la Universidad de California (UCLA), se ha podido comprobar que no todas las personas sufren en la misma medida los efectos de la falta de sueño. Así pues, existe un rango de edad en que las consecuencias de dormir mal son más perceptibles y afectan en mayor medida a la persona. Veamos.

Tras la investigación que llevaron a cabo los científicos de la Universidad de California, los adultos de edades comprendidas entre los 59 a 82 años, generalmente, resisten mejor a la privación de sueño que los jóvenes de 19 a 38 años. Para obtener estos resultados, los investigadores realizaron varias pruebas, una de ellas fue privar de sueño a los diferentes colectivos durante unas 36 horas aproximadamente. Tras ese período sin dormir, se estudiaron detenidamente las sensaciones que cada individuo sentía en su propia piel. De esta manera, se pudo demostrar que el colectivo formado por adultos de edades más avanzadas (de 59 a 82 años) conservaban casi intactas su capacidad de memoria, atención y del habla. Por el contrario, en los jóvenes de menor edad, las consecuencias de la falta de sueño eran más visibles y considerablemente más intensas.

Y, ¿Cuál es la explicación? Según Sean Drummond, investigador y coautor del estudio al que nos referimos, posiblemente esta diferencia se debe a que los adultos que han superado los 59 años y han gozado de buena salud "son, en general, menos vulnerables a distintos estresores, no sólo a la falta de sueño". Además, habitualmente, los adultos de mayor edad no suelen necesitar dormir tantas horas como requieren los niños o los jóvenes. Esto es, entre muchas otras razones, porque la cantidad de sueño va estrictamente ligada con la energía gastada durante el día a día. Así pues, se entiende que los niños y/o los jóvenes, al ser más activos, requieren más horas de sueño que los ancianos.

Por otra parte, el sueño, además de ayudar a recuperar la energía gastada, permite que el cerebro “se limpie”, elimine todo aquello que no necesita y pueda procesar y almacenar correctamente la información válida. Por ese motivo, los expertos inciden en la importancia del sueño para rendir adecuadamente durante la jornada, especialmente en los casos en que las exigencias del día a día son máximas. Como por ejemplo en el trabajo, en el colegio o la universidad.

Por último, recordaros que sacrificar horas de sueño por estudiar o trabajar más de la cuenta puede resultar contraproducente pues, al contrario de lo que se pueda pensar, privarnos de sueño hace que el rendimiento decaiga notablemente. Además, no dormir la noche antes de un examen o de una presentación importante en el trabajo, puede conllevar resultados muy negativos. Para evitarlo, es necesario mantener una buena higiene del sueño y dormir las horas que cada uno precisa para recuperarse y sentirse bien.

Los jóvenes pagan más caro la falta de sueño

Fuente: MuyInteresante

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Septiembre supone, para muchos de los adultos, la vuelta al trabajo tras las relajantes vacaciones estivales. ¿Verdad? En ciertos casos, la reincorporación a la jornada laboral supone unos niveles de presión y ansiedad que acaba por desenvolupar el conocido estrés postvacacional. Y, ¿Qué supone este estado? ¿Cómo se puede evitar? A continuación os contaremos qué consecuencias pueden darse y algunos consejos para prevenirlo. 

Como hemos comentado en el párrafo anterior, el estrés posvacacional puede darse cuando la presión por volver al trabajo y a la rutina suponen un cambio radical en el estado de ánimo del individuo y afecta a su estado mental y cognitivo. Dependiendo de los casos, los niveles de estrés son diferentes y afectan de una manera u otra a la persona. Además de sufrir cambios en el estado de ánimo, mental y cognitivo, el estrés postvacacional puede desencadenar ciertas dolencias neurológicas así como graves trastornos del sueño. Tal y como indican los datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), aproximadamente el 35% de los trabajadores de edades comprendidas entre los 25 y 40 años sufren de este tipo de estrés postvacacional. El doctor Carlos Tejero Juste, Vocal de la Junta Directiva de la SEN explica que existen numerosos estudios que confirman la incidencia del estrés postvacacional como origen o empeoramiento de algunas dolencias neurológicas como es el caso de las cefaleas y la epilepsia. Pues, tal y como explica el experto, además de nuestro estado de ánimo, "nuestro cerebro también sufre, por lo que es importante llevar a cabo medidas de prevención".

Los individuos que sufren estrés postvacacional suelen presentar estados de ánimo y emociones tales como preocupación, cansancio o, por el contrario, también excitación y ansiedad. Estas sensaciones producen un aumento significativo de la tensión muscular del individuo, lo que puede suponer cefaleas o migrañas. A su vez, como podréis imaginar, estos niveles de tensión y estrés aumentan significativamente los problemas a la hora de conciliar el sueño. Lo cierto es que los trastornos del sueño causados por el estrés son cada vez más habituales entre los individuos, y llegan a afectar aproximadamente al 30% de la población. Existen una gran cantidad de enfermedades del sueño, pero los derivados del estrés postvacacional más comunes suelen ser el insomnio, seguido de la hipersomnia, apneas del sueño o narcolepsias. 

Según los datos médicos, el número de pacientes con problemas de insomnio ha aumentado considerablemente en los últimos años como consecuencia del estrés postvacacional. En este caso, nos encontramos ante un claro ejemplo de pez que se muerde la cola: el estrés aumenta el insomnio y la falta de sueño aumenta la presión y los niveles de estrés y ansiedad. Así pues, si a las consecuencias derivadas del insomnio (somnolencia, cansancio, malestar generalizado, etc…) se le suman los altos niveles de estrés, podéis imaginaros lo complicado que puede ser volver al trabajo tras el período vacacional.

Por si la situación anterior fuera poco, según los expertos, en algunos casos existe la posibilidad de que la tensión emocional desarrolle episodios de epilepsia, lo que constituye un factor alto de riesgo de accidentes cardiovasculares.

Aunque es habitual que al incorporarse a la rutina tras las vacaciones, los individuos se sientan algo estresados, es importante poder prevenir y/o controlar los niveles de estrés para llevar una vida lo más saludable posible. Para ello se aconseja volver a ajustarse a los horarios normales lo antes posible, dormir bien cada noche y cumplir con las horas de sueño que cada uno necesita y mantener una actitud positiva ante todo. Otra opción que puede ayudar es planificar nuevos días de descanso en un futuro próximo, aunque sean muy cortos.

Si deseas otros consejos adicionales, te proponemos el artículo: Consejos prácticos para desestresarse y dormir mejor.

Superar el estrés postvacacional

Fuente: MuyInteresante

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Como todos sabéis, la vuelta al cole está a la vuelta de la esquina. Y ello se se traduce en que se aproximan unos días para los niños, y especialmente para los papás, de mucho cambio y trabajo de preparación: acabar los deberes, hacer la mudanza, volver a casa, preparar la ropa y el material escolar para el nuevo curso y un largo etcétera que los padres conocen demasiado bien.

En estos días de ajetreo, en el que se compra ropa nueva, zapatos nuevos de una talla más porque el pequeño no deja de crecer, otra mochila ya que la otra acabó totalmente rota y una bolsa de deporte para las actividades extraescolares, entre otros, puede llegar a convertirse en una fuente de estrés al darnos cuenta de que no disponemos de suficiente espacio en su dormitorio para guardarlo todo. Además, poco a poco toca empezar con el cambio de armario, es decir, almacenar los bañadores y ropa más veraniega para comenzar a utilizar la ropa de entretiempo. Y, por si fuera poco, tenemos una cantidad de juguetes que no pueden seguir desparramados por el dormitorio. Ante esta situación ¿Dónde almacenamos las cosas?. A su vez, cabe destacar la importancia que tiene el mantener la habitación ordenada para que el niño respete su espacio de estudio y le resulte más fácil realizar sus tareas de una forma cómoda y sin objetos de por medio que puedan distraer su atención.

Una de las mejores soluciones para aprovechar al máximo todo el espacio disponible en la habitación, mantener el orden y además darle un toque algo más moderno y diferente al dormitorio del niño es disponer de un canapé infantil. Se trata de un canapé de medida individual, ideal para ajustarse al tamaño de los colchones infantiles. Los canapés abatibles generalmente disponen de una apertura lateral para que su manejo resulte más fácil, tanto que hasta los niños pueden abrirlo. Dependiendo del modelo que se elija, se puede conseguir mayor o menor capacidad de almacenaje, pero aproximadamente suelen tener unos 26 cm de espacio disponible, que resulta más que suficiente para guardar todo lo que se necesite: ropa de temporada, zapatos, sábanas, juguetes, etc…   

Además del sistema de apertura y la capacidad de almacenaje, a la hora de comprar un canapé infantil hay que tener en cuenta otros factores como la calidad y la resistencia de los materiales que forman el canapé (cajón y tapa) para garantizar la durabilidad del mismo con el uso. Todos los canapés infantiles de Dormitia están fabricados en España por una de las principales empresas especialistas en sistemas de descanso y se recomienda desconfiar de todos aquellos productos que no indican su procedencia. Otro punto técnico a tener en cuenta es que la tapa sobre la que descansa el colchón sea resistente, transpirable y antideslizante. Los canapés abatibles infantiles que disponen de una base tapizada, como los de dormitia, están recomendados para cualquier tipo de colchón, a excepción de aquellos cuyo núcleo sea de látex (tanto natural como sintético).

Como hemos comentado anteriormente, los canapés infantiles son una excelente opción de almacenaje y además constituyen un importante elemento de decoración en el dormitorio del peque. En Dormitia disponemos de una buena variedad de colores y combinaciones para que podáis elegir aquel que más le guste al peque de la casa, y darle un toque de color extra al dormitorio.

Si os ha gustado la idea, os recordamos que podéis adquirir el modelo que más os guste por separado o también en pack de colchón más almohada de regalo, aprovechando los fantásticos precios que tenemos en Dormitia. ¿Qué mejor manera para empezar el cole?.

¡Elige la opción que más os guste! 

canapé abatible infantil colores
Pack canapé juvenil visco

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