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¿A quién le afecta más la falta de sueño?

Todo aquel que ha sufrido en su propia piel una noche de insomnio, conoce bien los terribles efectos de la falta de sueño: cansancio, malestar generalizado, falta de concentración, irritabilidad, entre muchos otros. No obstante, ¿Te has preguntado alguna vez quiénes pagan más caro la falta de sueño?

Según un estudio realizado en la Universidad de California (UCLA), se ha podido comprobar que no todas las personas sufren en la misma medida los efectos de la falta de sueño. Así pues, existe un rango de edad en que las consecuencias de dormir mal son más perceptibles y afectan en mayor medida a la persona. Veamos.

Tras la investigación que llevaron a cabo los científicos de la Universidad de California, los adultos de edades comprendidas entre los 59 a 82 años, generalmente, resisten mejor a la privación de sueño que los jóvenes de 19 a 38 años. Para obtener estos resultados, los investigadores realizaron varias pruebas, una de ellas fue privar de sueño a los diferentes colectivos durante unas 36 horas aproximadamente. Tras ese período sin dormir, se estudiaron detenidamente las sensaciones que cada individuo sentía en su propia piel. De esta manera, se pudo demostrar que el colectivo formado por adultos de edades más avanzadas (de 59 a 82 años) conservaban casi intactas su capacidad de memoria, atención y del habla. Por el contrario, en los jóvenes de menor edad, las consecuencias de la falta de sueño eran más visibles y considerablemente más intensas.

Y, ¿Cuál es la explicación? Según Sean Drummond, investigador y coautor del estudio al que nos referimos, posiblemente esta diferencia se debe a que los adultos que han superado los 59 años y han gozado de buena salud "son, en general, menos vulnerables a distintos estresores, no sólo a la falta de sueño". Además, habitualmente, los adultos de mayor edad no suelen necesitar dormir tantas horas como requieren los niños o los jóvenes. Esto es, entre muchas otras razones, porque la cantidad de sueño va estrictamente ligada con la energía gastada durante el día a día. Así pues, se entiende que los niños y/o los jóvenes, al ser más activos, requieren más horas de sueño que los ancianos.

Por otra parte, el sueño, además de ayudar a recuperar la energía gastada, permite que el cerebro “se limpie”, elimine todo aquello que no necesita y pueda procesar y almacenar correctamente la información válida. Por ese motivo, los expertos inciden en la importancia del sueño para rendir adecuadamente durante la jornada, especialmente en los casos en que las exigencias del día a día son máximas. Como por ejemplo en el trabajo, en el colegio o la universidad.

Por último, recordaros que sacrificar horas de sueño por estudiar o trabajar más de la cuenta puede resultar contraproducente pues, al contrario de lo que se pueda pensar, privarnos de sueño hace que el rendimiento decaiga notablemente. Además, no dormir la noche antes de un examen o de una presentación importante en el trabajo, puede conllevar resultados muy negativos. Para evitarlo, es necesario mantener una buena higiene del sueño y dormir las horas que cada uno precisa para recuperarse y sentirse bien.

Los jóvenes pagan más caro la falta de sueño

Fuente: MuyInteresante

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