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Dormir es importante para el correcto desarrollo de los individuos, y especialmente en el caso de los recién nacidos. Ellos necesitan dormir muchas más horas que el resto de los niños. Aproximadamente de las 24 horas que tiene el día, el recién nacido puede necesitar unas 16 horas de media de sueño. Aunque todas no las duerma del tirón, ni siquiera durante la noche. Pues, obviamente el bebé necesita despertar para que lo alimenten.

Dependiendo de cada caso y del bebé, los ciclos de sueño duran más o menos tiempo. Aunque cabe destacar que, generalmente, suelen dormir en bloques de varias horas durante el día y bloques de cuatro hasta seis horas durante la noche. A medida que vayan pasando los meses, las horas de sueño nocturnas irán aumentando y también disminuyendo las del día. A partir de los seis meses de edad, es posible que los bebés empiezan a dormir toda la noche del tirón. Aunque no es una regla general, puede que en muchos casos tarden un poco más de tiempo en dormir tantas horas seguidas.

Como hemos comentando anteriormente, dormir es fundamental para que el bebé se desarrolle y crezca sano. Por ello es tan importante asegurarse de que el bebé descanse las horas que realmente necesita. Pero, ¿Cómo saber si nuestro recién nacido duerme las horas suficientes? 

En este caso, lo más recomendable es llevar un control del sueño del bebé mediante un registro diario que refleje las horas que duerme, el momento en el que lo hace, las veces que se despierta, cuando se despierta etc… Con ello podremos comprender mejor cómo es el sueño del bebé y nos resultará más fácil poder identificar cualquier tipo de problema o irregularidad que pudiera existir (despertares muy frecuentes, pocas horas de sueño, etc…). Y obviamente, si te preocupan algunos hábitos de sueño de tu bebé, debes acudir rápidamente al pediatra.

Pero, ¿Cómo podemos llevar a cabo este registro? Existen muchos métodos diferentes para llevar a cabo este tipo de control y los puedes personalizar de la forma que a tí te resulte más cómodo hacerlo. Puedes crearte una tabla que relacione los diferentes días de la semana y las horas. Y, únicamente basta con marcar el momento en el que se duerme y se mantiene dormido hasta que se despierta. Con el paso de los días, verás que se empieza a observar un patrón de sueño determinado. También puedes descargarte o imprimirte esta plantilla para llevar a cabo el registro que nos ofrecen en BabyCenter. Aquí te piden que marques con una A el momento exacto en el que el bebé se duerme (tanto de día como de noche) y con una D el que se despierta. También debes colorear o sombrear las horas en que permanece en brazos de morfeo.  Puedes ver la plantilla del registro de sueño del bebé pinchando en el enlace anterior.

Es una técnica muy sencilla que te ayuda fácilmente a descubrir cuál es el patrón del sueño de tu bebé y poder identificar posibles anomalías en el descanso. Pero además, llevar a cabo este control también ayuda a los padres a tener un mayor control y organizar mejor las tareas del día a día.

Por último, recuerda que para dormir y desarrollarse bien, los bebés necesitan descansar sobre un colchón de cuna especialmente fabricados para suplir sus necesidades concretas. Puedes echarle un vistazo a nuestros colchones especiales para niños de 0 a 2 años. Y, si necesitas cualquier tipo de asesoramiento sobre ello, no dudes en consultarnos.

Patrón del sueño de los bebés

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Dormir es vital para sentirse bien, tanto mental como físicamente. Así pues, cuando se sufre algún tipo de trastorno del sueño, la salud del individuo se resiente y pueden aparecer dolores musculares, de cabeza y otros síntomas como por ejemplo, cansancio, somnolencia excesiva diurna, falta de concentración, etc… Las consecuencias de la falta de sueño pueden provocar que el individuo perciba un aumento de la presión laboral y además sentirse menos productivo, entre otros. Obviamente, cuando el problema de sueño continúa en el tiempo, la salud de la persona se resiente y es posible que acabe por faltar al trabajo durante un período hasta se reduzcan las consecuencias del insomnio.

Así lo han confirmado los investigadores del Instituto Finlandés de Salud Ocupacional. Tras realizar un estudio sobre la materia, publicado en la revista Sleep, los expertos han observado que aquellos individuos que suelen dormir cada día entre siete y ocho horas aproximadamente suelen sentirse mejor y faltan menos al trabajo por motivos de salud. Además pudieron esclarecer que, si ciertos problemas de sueño no existieran, como por ejemplo el insomnio y la apnea del sueño, entre otros, se conseguiría reducir hasta un 28% el coste total de las bajas laborales por enfermedad.

Para obtener los resultados comentados anteriormente, los expertos realizaron una encuesta a un gran número de trabajadores finlandeses de más de 30 años. A todos ellos se les realizaron varias preguntas sobre la calidad de su sueño como por ejemplo cuestiones relacionadas con trastornos del sueño, el promedio de horas que dormía, sobre la somnolencia diurna, etc… Además, los investigadores realizaron un estudio exhaustivo sobre las bajas laborales por enfermedad, durante un determinado período de tiempo, aproximadamente 8 años.

Y, ¿Cuáles fueron los resultados? Según la edad, se observó que los hombres que sufrían problemas o síntomas de insomnio solían faltar al trabajo unos diez días al año aproximadamente por motivos de salud. Este dato representa el doble de veces que se pedía la baja comparado con aquellos hombres que dormían correctamente cada noche. En el caso de las mujeres, los resultados fueron bastante parecidos a los explicados anteriormente. Según los expertos, los hombres que fueron objeto del estudio solían dormir una media de 7 horas y 46 minutos, y las mujeres unas 7 horas y 38 minutos. Respecto a las horas de sueño, Tea Lallukka, autor del estudio, pudo confirmar que los durmientes que solían descansar menos de 5 horas durante la noche o más de 10 horas cada día, solían abstenerse del trabajo entre 5 y 9 días más por motivos de salud que aquellos que disfrutaban de un sueño óptimo.

Además de faltar menos al trabajo, las personas que duermen bien y mantienen cada día una buena higiene del sueño suelen también cuidarse mejor, realizar más deporte y llevar un estilo de vida más más saludable. A su vez, Paula Salo profesora de la Universidad de Turku (Finlandia), afirma que estas personas sufren menos estrés y ansiedad.

Dormir bien reduce el absentismo laboral

Foto y fuente: Fotolia ABC.es

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Trabajar de noche puede resultar muy difícil de sobrellevar, especialmente al principio o si resulta ser algo esporádico. Desde que nacemos, nuestro reloj interno se configura de un manera determinada y da lugar a los diferentes ciclos de vigilia-sueño. Por ello, dormimos de noche y de día nos mantenemos alerta. Ahora bien, lógicamente, cuando se produce un cambio importante en la rutina, nuestro cuerpo y mente necesitan pasar por un período de adaptación (que puede resultar algo complicado de sobrellevar) para que el reloj interno se reajuste.

No obstante, siempre existen algunas prácticas que podemos llevar a cabo para conseguir adaptarnos al cambio lo antes posible. Siguiendo estos consejos, publicados por la cadena BBC Mundo, puede resultarnos más fácil la tarea y conseguir superar con éxito una noche en vela

Los consejos a los que nos referimos vienen de la mano del profesor Charles Czeisler, de la Escuela de Medicina de Harvard, quien asegura que estos sirven para aguantar bien despierto durante la jornada nocturna.

  1. Descansar durante el día: cuando sea necesario trabajar de noche, se recomienda siempre dormir una pequeña siesta. La siesta tiene muchos beneficios, uno de ellos es evitar que se produzca una disminución del rendimiento que suele producirse a medida que se desarrolla la jornada. Si le interesa profundizar más en el tema, le recomendamos el artículo 11 Beneficios de la siesta
  2. Alimentarse adecuadamente: la alimentación es vital para que nos sintamos bien, con energía y para que podamos seguir funcionando durante el día. Así pues, se recomienda comer algo o tomar un tentempié cuando nos sintamos cansados durante la jornada. Lo más aconsejable es tomar proteínas. Según la experta en nutrición Paula Mee, cenar carne, especialmente pechugas de pollo, puede ayudarnos a manternos más vitales. Además, permite mantener la línea.  A su vez, también es recomendable que, a mitad de la jornada, tomarse un bocadillo y/o frutos secos para seguir más activos.
  3. Ayudarse con cafeína: el café u otras bebidas con cafeína o teína ayudan a mantenerse más activos, energéticos y despiertos. Por ello, se recomienda tomarse un café durante la jornada laboral cuando más cansado se sienta.
  4. Buena iluminación. Nuestro reloj biológico se rige por la luz. Así pues, la luz es la señal de la vigilia y la ausencia de luz del sueño. De esta manera, cuando se quiera mantener despierto, es recomendable que exista una buena iluminación. Cabe destacar que, según varios estudios sobre la materia, las luces frías ayudan a mantenerse más despiertos, mientras que las cálidas tienen ayudan a relajarse.  
  5. Planificarse adecuadamente: los expertos recomiendan realizar las tareas que requieren mayor esfuerzo mental y/o físico durante las primeras horas de la jornada. Y, posponer las más llevaderas para el final de la misma. Con esto nos aseguramos un mayor rendimiento.

Esperamos que estos consejos os ayuden a sentiros mejor y más productivos cuando tengáis que trabajar durante la noche. 

 

Dormir bien para rendir de noche

Fuente: noticias.lainformacion.com

 

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Para dormir bien cada noche es imprescindible disponer del mejor equipo de descanso, que será aquel más adecuado para cada tipo de durmiente. Sin embargo, para conseguir que el sueño sea totalmente reparador, se necesita complementar el colchón con la almohada y la base o somier ideales para cada caso. Pues no todas las bases son adecuadas para todos los tipos de colchones, ni todas las almohadas permiten que el durmiente descanse correctamente. Así pues, si no se dispone de los complementos ideales para cada colchón y cada durmiente, es más difícil garantizar que el colchón ofrezca todas sus prestaciones, se conserve adecuadamente ni tampoco que el durmiente disfrute de un sueño óptimo.   

Para ayudaros a descansar mejor, en este artículo nos centraremos en explicaros cómo debemos elegir la almohada más adecuada para cada caso, dependiendo de las preferencias y necesidades del descanso, postura, complexión física, si sufres dolores al levantarse, etc… Para que obtengas mayores garantías de éxito en tu elección.

La principal misión de las almohadas, tal y como explica José Ignacio Normand, jefe de servicio de Traumatología del Hospital Sonsoles (Ávila) es conseguir que la columna vertebral quede recta, es decir, en la misma postura que tenemos cuando estamos de pie. Por ello, se recomienda que se utilicen siempre almohadas para dormir. De lo contrario, se fuerza el cuello demasiado al mantener una postura antinatural durante largas horas. En el caso de los niños, estos deberían empezar a dormir con almohada una vez cumplido el primer año de vida.

¿Cómo elegimos la almohada perfecta? Lo cierto es que, igual que ocurre con los colchones, no existe una “una almohada perfecta” sino que, dependiendo de ciertas circunstancias, un modelo o material será más adecuado que otro. Como hemos comentado anteriormente la elección dependerá de la postura que adopta el durmiente durante el sueño, su complexión física, preferencias y la posibilidad de que sufra dolencias musculares, de espalda, etc..  

Vamos primero los diferentes tipos de materiales que existen para las almohadas:

Almohadas de fibra: se caracterizan por su capacidad de recuperación, transpirabilidad y frescura. Además se pueden lavar fácilmente.

Almohadas viscoelásticas. El material viscoelástico se caracteriza por su gran adaptabilidad gracias a la que la almohada consigue adaptarse perfectamente a la silueta del durmiente ofreciendo un gran confort cervical. Por sus características y prestaciones este tipo de almohadas son ideales para cualquier individuo, tanto jóvenes como adultos y ancianos.

Las almohadas de látex ofrecen la suavidad propia del material que las forma (el látex). Este tipo de almohadas es recomendable para aquellos durmientes que buscan un descanso suave pero con un grado menor de adaptabilidad del que ofrecen las que están formadas por viscoelástica. Gracias a sus características para el descanso, también están recomendadas para cualquier tipo de durmiente: niños, adultos o ancianos.

Veamos ahora qué características deben cumplir las almohadas dependiendo de la postura en la que dormimos:

Boca abajo: la almohada debe ser blanda y con una altura que no sea excesiva, sino más bien de altura media/baja para que no se llegue a forzar el cuello ni la espalda.

Boca arriba: puedes dormir en cualquier tipo de almohada de grosor medio o convencional. En este caso, se recomienda evitar las almohadas muy finas y muy gruesas para evitar el cuello pierda su postura natural.

De lado: debes escoger la almohada que sea capaz de mantener la cabeza recta con respecto a la espalda, es decir, manteniendo la posición natural que tenemos cuando estamos de pie. En este caso, la almohada ideal de rellenar el hueco que queda entre nuestra cabeza recta y el colchón. Dependiendo de cual sea la distancia, deberemos elegir una almohada más gruesa o menos.   

Si duermes en pareja, lo más recomendable es que cada durmiente disponga de su propia almohada para maximizar el confort, especialmente si existe una notable diferencia de físico.

Y, por último, ¿Cuándo debemos cambiar la almohada? En este caso, no existe una regla general sino que depende del uso que se le haya dado y las condiciones en las que se encuentre. Lógicamente, si con el uso pierde las prestaciones que ofrecía al principio, se encuentra en mal estado o está muy dañada, es hora de optar por comprar una almohada nueva.

Elegir la almohada perfecta

 

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¿Cuál es la temperatura ideal para dormir bien? El ambiente, aunque no lo creáis, influye directamente en la calidad de nuestro sueño pues, seguro que muchos de vosotros habréis podido comprobar en vuestra propia piel lo que es sufrir insomnio por pasar demasiado calor o demasiado frío durante el sueño, ¿Verdad?. A continuación os damos unos consejos sobre cuál es la temperatura ideal para poder dormir correctamente cada noche.

Lo más importante es evitar a toda costa el sobrecalentar el dormitorio en el que dormimos. Pues, como sabéis, con mucho calor resulta toda una pesadilla conseguir conciliar el sueño o evitar despertarse durante la noche. ¿Por qué sucede esto? Cuando el ambiente está o sobrepasa los 26 grados centígrados, el mecanismo de refrigeración de nuestro cuerpo se ve obligado a trabajar más para conseguir la bajada de la temperatura corporal necesaria para conciliar el sueño. Lo mismo ocurre cuando el ambiente está demasiado fresco. En este caso, el cuerpo necesita volver a trabajar más para aumentar ligeramente la temperatura corporal y ello puede producir despertares durante el sueño.

No obstante, no todos los durmientes somos iguales, tenemos la misma condición física ni tampoco a todos nos funciona lo mismo. Por ello, no existe la temperatura ideal para conciliar el sueño adecuadamente y evitar los despertares durante la noche que funcione igual de bien para todos los durmientes. Así pues, los expertos recomiendan un rango de temperatura para mantener en el dormitorio que ronda los 15 y los 22 grados centígrados. Menos de 12 grados resulta demasiado frío y más de 26 imposibilita el hecho de conciliar el sueño y mantenerse dormido.

Para saber cuál es la temperatura más adecuada para durmiente debemos atender a las variaciones de la temperatura de nuestro cuerpo. Durante el día, especialmente a mediodía, alcanzamos la más alta y, sobre las 5 de la madrugada, un poco antes de despertar, la temperatura más baja. Uno de los principales problemas para encontrar la temperatura adecuada para el descanso es dormir en pareja. En estos casos puede ocurrir que las diferencias entre los durmientes imposibilite el hecho de encontrar el nivel de temperatura adecuada. Pues, lo que a un miembro de la pareja puede resultarle bien, al otro demasiado frío o demasiado calor. Cuando se vive esta situación, lo más recomendable es regular la temperatura con ropa de cama. Si es necesario, una buena opción es utilizar sábanas, colchas o edredones individuales para cada durmiente. Otro problema para dormir bien con respecto a la temperatura es cuando una parte de nuestras extremidades, como por ejemplo los pies, se enfrían más que el resto del cuerpo. Lo cierto es que es una situación algo común. En este caso, si no se pone remedio al problema, el durmiente puede sufrir despertares y graves problemas para conciliar el sueño durante la noche.

Así pues, una solución fácil es utilizar calcetines que ayuden a regular adecuadamente la temperatura o utilizar una manta extra en la zona de los pies. También se puee optar por otros métodos como usar mantas eléctricas, botellas de agua caliente o al revés, paquetes de gel frío.

Por último, recordar que mantener el dormitorio fresco (sin que resulte incómodo) ayuda a evitar la sudoración y transpiración excesiva del cuerpo durante el sueño y así evitar la aparición de problemas higiénicos como la acumulación de ácaros. Aprovechamos para deciros también que para dormir bien durante la noche, hay que cuidar el dormitorio también durante el día. Manterelo aireado, limpio y fresco te ayudará a descansar mejor y disfrutar de un sueño totalmente reparador.

La temperatura ideal para el descanso

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