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El remate de las REBAJAS termina en
Días | Horas | Minutos | Segundos

Aunque no lo creamos, el comienzo del nuevo curso escolar está a la vuelta de la esquina y, si no queremos que nos pille el toro, toca empezar a prepararse para ello. Comprar material para el colegio, uniformes, acabar los deberes y, por supuesto, conseguir que los peques de la casa cambien los hábitos vacacionales para volver a adquirir la rutina de sueño habitual durante del año, son algunas de las tareas más costosas de la vuelta al cole. Para los niños, especialmente esta última ¿Verdad? No obstante, conseguir que vuelvan a adoptar el horario normal es fundamental si queremos evitar que sufran el conocido "síndrome postvacacional". Por el que los niños pueden presentar cansancio, apatía, ansiedad, cambios de humor, malestar y falta de atención entre otros. Así pues, si queremos evitarlo, es importante empezar con la adaptación al nuevo horario una semana o incluso unos diez días aproximadamente antes del comienzo de las clases del curso nuevo.

¿Cómo debemos hacerlo? A continuación os ofrecemos unos consejos para ayudaros con la tarea y que los niños se habitúen fácilmente al cambio:

1. Establecer un horario fijo para acostarse y levantarse cada día y ponerlo en práctica una semana o diez días antes de empezar el curso nuevo. Para conseguir que el niño se adapte al nuevo horario de forma más eficaz, es recomendable que se cumpla también durante los fines de semana. Recuerda que el horario debe respetar las horas de sueño que el peque necesita para recuperarse.

2. Hay que tener en cuenta el cambio de rutina no debe hacerse de forma brusca, sino de forma paulatina. Es decir, si durante las vacaciones se van a la cama a las 11 o 12 de la noche, no es recomendable que de hoy para mañana se acuesten a las 9 sino que cada día se recorten unos 20 minutos. También se les debe despertar unos 15 minutos antes cada día, hasta conseguir seguir establecer el horario que se seguirá durante el curso. De esta manera, resulta mucho más fácil adaptarse al cambio. Como podéis ver, no es tarea de un día. Por ello se recomienda empezar unos 10 días antes del comienzo del curso.  

3. Recuerda que para conciliar el sueño adecuadamente, se debe descansar en un dormitorio oscuro y sin ruidos. Y, para despertarse, se debe dejar que la luz natural del día ayude al organismo a reactivarse. Así pues, cuando vayas a despertar al pequeño, abre bien las persianas de la habitación.

4. Aprovecha el nuevo horario para desayunar pronto en familia, tranquilamente, sin prisas. En este caso, se recomienda preparar un desayuno completo, con leche, cereales o tostadas y fruta para reponer fuerzas. Está comprobado que los niños se sienten mejor tras un desayuno como el descrito, especialmente cuando tiene que realizar un esfuerzo físico y mental, como en la escuela.

5. Otro factor que puede dificultar la tarea de adaptarse al cambio y dormir bien es la emoción que sienten por volver al colegio. Para evitar que ese nerviosismo les impida descansar, es recomendable que se les hable del colegio, se les escuche y se les relaje. Una lectura de un cuento antes de dormir, una charla tranquila sobre un tema aparte, un baño caliente, etc.. son algunas de las actividades que puede dar muy buenos resultados. De esta manera, el cambio les alterará en menor medida.

6. Durante estos días, se recomienda ayudarles con las tareas de preparación para el cole, hablarles bien de la nueva experiencia que van a vivir, darles apoyo y confianza para conseguir liberarlos del estrés y de sus preocupaciones. Realizar deporte y otras actividades por el día también resulta muy eficaz para ayudarlos a relajarse y a conciliar mejor el sueño de noche.

7. Por último, no olvides revisar y asegurarte de que el colchón infantil sobre el que descansa el peque es el más adecuado para él, es decir, que le permite mantener la postura adecuada y dormir correctamente durante toda la noche. Recuerda que, de lo contrario, el niño puede sentirse más cansado, más irritable y tener mayores dificultades para concentrarse y aprender cosas nuevas.

Esperamos que estos consejos os ayuden a preparar la nueva vuelta al cole de la mejor manera y que los peques se adapten pronto y bien al cambio. 

 

Consejos para establecer la rutina de sueño tras las vacaciones

Foto: guiainfantil.com

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Una vez pasado el embarazo, cuando el bebé está ya por fin en casa, surgen otro tipo de preocupaciones: ¿Come bien?, ¿Crece sano?, ¿Está feliz? y, por supuesto, ¿Duerme bien?, entre otras. En ocasiones sucede que, todo funciona perfectamente excepto que el bebé no consigue dormir con normalidad. Puede darse la situación en el recién nacido sufra ciertos desórdenes del sueño, como por ejemplo, dormir bien por el día y permanecer despierto por la noche. ¡Cómo si del mundo al revés se tratara! Si a tu bebé le ocurre esto, no debes preocuparte, una vez se consiga regular su reloj interno, dormirá mucho mejor. A continuación explicamos porqué se dan estos desórdenes del sueño y como se debe actuar para solucionarlos.

La principal explicación de porqué el bebé duerme de día y se despierta durante la noche es porque, como hemos comentado anteriormente, tiene su reloj interno cambiado. Esto ocurre porque, cuando se encontraba dentro del vientre de la mamá, no conseguía distinguir entre la claridad del día y la oscuridad de la noche. Por eso, una vez después del parto, sigue sin poder distinguir entre la noche y el día y, por ello, necesita una ayudita para regular sus horarios de sueño. Durante el primer en casa, los bebés suelen dormir una hora y media aproximada cada 3 o 4 horas. Y, pasado ese tiempo, empiezan a aumentar gradualmente las horas de sueño durante la noche. Así hasta que por fin consiguen dormir toda la noche del tirón.

Sin embargo, cuando el bebé confunde la noche con el día, dormir en el momento adecuado le resulta realmente complicado. Para aprender a distinguirlo, necesitará una ayudita por parte los papás y, con el tiempo, conseguirá dormir correctamente. ¿Qué pautas se deben seguir? Un buen comienzo para regular su reloj interno es llevar a cabo las siguientes acciones. Además, es imprescindible que los papás se armen de paciencia porque no es un proceso de un sólo día sino que requiere un cierto tiempo. Veamos:

Primero que nada debes saber que dormir correctamente es un proceso que se aprende con el paso del tiempo. Así pues, para enseñarle a hacerlo de noche es fundamental seguir una rutina de sueño eficaz. Las rutinas ofrecen el orden y la seguridad deseada para dormir mejor: un baño, la toma de leche y a la cuna a la misma hora. De esta forma, el cuerpo se acostumbra a seguir ese orden y todo fluye mejor.

Además de preparar al bebé para el sueño, hay que cuidar el ambiente en la habitación especialmente. Así pues, el dormitorio debe estar oscuro, con la temperatura ideal, sin ruidos molestos ni otras distracciones. Para dormir bien, debe existir un entorno de calma y tranquilidad: llévalo a la cuna en silencio y bloquea el ruido en el dormitorio.

Si el bebé se despierta por la noche y está muy despejado, mantenlo en el ambiente de calma y oscuridad para que entienda que todavía es hora de dormir, no de despertarse. Puedes ponerle música tranquila, balancearlo, masajearlo o aquello que le ayude a calmarse y a dormirse de nuevo.  

Para evitar que duerma excesivamente durante el día debes procurar que el bebé no duerma más de 3 horas de siesta durante el día. De esta forma, te aseguras de que la siesta no interrumpe su sueño nocturno. Puedes poner en práctica actividades como juegos, paseos, hablarle o cantarle una canción, etc.. En definitiva, todo aquello que se te ocurra para mantenerlo despierto.  

Del mismo modo que para dormir de noche debemos crear el ambiente oscuro y silencioso más adecuado para el sueño, durante el día es recomendable hacer lo contrario. Mantén un ambiente normal diurno, ventanas abiertas, luz natural y ruidos habituales, mientras esté despierto y también cuando esté durmiendo.

Esperamos que estos consejos os sirvan de ayuda para conseguir que vuestro bebé duerma mejor cada día.

Pautas para regular el reloj interno del bebé

Fuente: guiainfantil.com

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Cuando llega la noche, todos sabemos que es hora de irnos a la cama para dormir. Sin embargo, cada persona sigue sus propios rituales propios al sueño con el fin de caer fácilmente en brazos de morfeo: dejarse las cosas preparadas para la mañana siguiente, leer un libro, consultar las redes sociales, mirar la televisión o escuchar música, entre muchos otros… Todas estas prácticas, algunas más efectivas que otras, nos ayudan a relajarnos y prepararnos para el sueño. Pues como bien dicen los expertos, para dormir bien, antes de irnos a la cama necesitamos alcanzar un cierto grado de relajación, tanto mental como física. Y es aquí cuando entran en juego los rituales y las rutinas previas al sueño.

Las rutinas proporcionan el orden deseado y transmiten seguridad al saber que es lo que nos espera en cada momento. Así pues, según han confirmado varios estudios, las personas que siguen rutinas de sueño consiguen conciliar el sueño de forma más fácil, duermen mejor y sufren menos despertares durante la noche.

Como hemos señalado anteriormente, hay muchos que encuentran en la música esa calma ideal para caer en brazos de morfeo rápidamente cuando llega la hora. Lo cierto es que la musicoterapia resulta muy efectiva para despejar la mente, relajarnos y dormir mejor. No obstante, seguro que alguna vez te ha pasado que has olvidado apagar la música y te has despertado bien entrada la noche con el ritmo de una canción que sigue sonando. O, te has quedado sin batería en el reproductor por no apagarlo antes de caer en un sueño profundo. ¿Verdad? Para solucionarlo, existen ciertos aparatos que cuentan con un temporizador que apaga directamente la música. Pero desafortunadamente, no todos los reproductores lo incorporan. Por ello, os presentamos una aplicación muy sencilla para tu smartphone con la que podrás disfrutar de tu música favorita y un sueño profundo sin preocuparte por tener que despertarte para apagarla.

Se trata de MusicStopper, una app muy básica y extremadamente fácil de usar. Cuenta con un temporizador que va reduciendo ligeramente el sonido de la música hasta que llega a cero y se apaga la reproducción. Únicamente tienes que elegir el tiempo que quieres que suene la música (20, 30 o incluso 60 min), darle al botón “Guardar” y dejarte llevar por la música hasta el más profundo sueño, sin más preocupaciones ni despertares. Además es una app totalmente gratuita y que no precisa tener la aplicación abierta para su uso. La podéis encontrar en el Google Play disponible a partir de la versión Android 4.0.

Hablando de música… ¿Qué debemos escuchar? Según la Dra. Mornhinweg, de la Universidad de Louisville, la mejor música para relajarse y dormir bien es la clásica. La especialista afirma que las piezas que han demostrado ofrecer mayor eficacia son las siguientes: 'Lullaby' de Brahms o las 'Suites para violonchelo' de Bach. A su vez, también propone el estilo de música New Age que, según Mornhinweg, “ha demostrado proporcionar muy buenos resultados." Sin embargo, como hemos comentado anteriormente, cada uno tiene sus propios rituales y preferencias. Y, nadie mejor que uno mismo para saber qué es lo que le funciona mejor para dormir cada noche.

¡Felices sueños!

 

App para dormir con música

Fuente Foto: elandroidelibre.com

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Todos hemos sufrido una noche terrible en la que nos ha resultado imposible conciliar el sueño. El calor, los ronquidos, ruidos, dolencias, problemas, estrés, etc… son algunos de los principales factores que pueden causarnos graves problemas de insomnio. Así pues, todo aquel que ha pasado una noche sin pegar ojo sabe bien lo que es sufrir las consecuencias de la falta de sueño: cansancio, somnolencia diurna, falta de concentración, irritabilidad, malestar generalizado, etc… Y lógicamente, si el problema continúa en el tiempo, las consecuencias resultan mucho más graves.

Como acabamos de comentar, tras una noche de insomnio, solemos sentimos más cansados de lo normal, con bastante menos energía y con una desagradable sensación de pesadez continúa ¿Verdad?. Obviamente, todo ello hace que nuestro día siguiente parezca mucho más largo y duro de lo que realmente es. En el trabajo resulta más complicado concentrarse y cumplir con las exigencias laborales, que generalmente se alcanzan sin mucha dificultad. A su vez, las tareas propias del hogar parece que se multipliquen y que cuesten mucho más de hacer. Y, ante esta situación, ¿Qué podemos hacer?

Existen varias cosas que podemos realizar para tratar de paliar los efectos de la falta de sueño, tras una noche de insomnio. Una de las medidas más populares entre los individuos es beber más café de lo que se suele ingerir normalmente. Lo cierto es que la cafeína ayuda a despejarse y reactivar el organismo. Sin embargo, la toma excesiva de esta sustancia puede resultar contraproducente.

Según una investigación reciente realizada por psicólogos del Colorado College, se ha confirmado que existe una solución más saludable que la toma descontrolada de cafeína u otras bebidas energéticas. Se trata del efecto placebo. El estudio mostró que al alterar lo que la persona piensa sobre su sueño, puede tener efectos significativos en su agilidad y concentración mental. Es decir, si tras una noche de insomnio, se logra conseguir que el individuo piense que ha dormido bien, su funcionamiento cognitivo no se tanto resiente con la privación de sueño.

Para obtener estos resultados, los investigadores pidieron a los individuos que participaron en el estudio que reportaran como había sido su sueño la noche anterior. Después, se les asignó una puntuación que media la calidad de su sueño, de forma totalmente aleatoria. Seguidamente, se les sometió a una medición en un aparato (también placebo), que supuestamente medía la calidad del sueño. Los participantes, tras recibir su puntaje, completaron un examen (PASAT por sus siglas en inglés) para determinar cómo era su respuesta cognitiva. Los resultados fueron los siguientes: aquellos que creían haber dormido bien obtuvieron un resultado del 70% de aciertos en el test; los que creían haber dormido mal, un 44%. De esta manera, los investigadores pudieron demostrar que al manipular la percepción de la calidad del sueño, su respuesta cognitiva cambiaba.

Obviamente, esta técnica no siempre es eficaz. Cuando el insomnio es muy severo, difícilmente se podrá convencer al individuo de que ha dormido bien. No obstante, en casos en los que no se sabe exactamente si se han dormido bien 4, 5 o 6 horas durante la noche, esta técnica de auto convencernos de que hemos descanso adecuadamente, puede resultar exitosa.

 

Truco para que la falta de sueño no te afecte

Fuente: Scientificamenrican.com

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En esta época del año, además de ver las playas abarrotadas de gente, es muy común ver algunos sufriendo un buen resfriado. ¿Verdad? Pues el cambio de temperaturas de un lugar a otro y el aire acondicionado a toda paleta, entre otros, provocan que muchos acaben por resfriarse o con la garganta algo resentida.

De esta manera, si al problema del exceso de calor por las altas temperaturas le sumamos las molestias derivadas de estar resfriados, conseguir dormir durante la noche puede resultar toda una pesadilla. Especialmente cuando la tos es continua y la congestión nasal fuerte.

Como sabéis, dormir es una necesidad vital y si no descansamos bien, nuestro cuerpo y mente se resienten considerablemente. A su vez, se ha demostrado científicamente que, cuando estamos resfriados y no dormimos bien, tardamos considerablemente más tiempo en recuperarnos. Pues, el descanso permite que el sistema inmune se refuerce y podamos superar antes la infección. Por tanto, nos encontramos ante un claro ejemplo de pez que se muerde la cola: nos resfriamos y no podemos dormir bien, y al no dormir enfermamos y nos cuesta más recuperarnos. A continuación te exponemos una serie de consejos que te ayudaran a superar con éxito el reto de dormir bien y durante toda la noche mientras estás resfriado.

Para acabar con la congestión nasal y poder respirar tranquilamente durante el sueño, es recomendable que, antes de irte a dormir, dediques un cierto tiempo a inhalar vahos. El truco favorece el hecho de despejar las fosas nasales y ayuda a obtener un mejor descanso. Para ello, únicamente debes hervir agua y añadir un poco de eucalipto. Otra recomendación útil que puedes poner en práctica para respirar mejor durante el sueño es dormir semi incorporado, es decir, con la espalda algo más elevada que el resto del cuerpo. Para conseguirlo, basta con colocar una serie de cojines extra junto a tu almohada habitual. De esta manera te resultará más fácil respirar que si te encuentras tumbado como de costumbre.

Otro truco que funciona muy bien para el mismo propósito es realizar lavados nasales con agua y sal. Para ello añadiremos un poco de sal en un cuenco con agua tibia y lo tiramos poco a poco dentro de la nariz y lo expulsamos por la boca. Del mismo modo, puedes utilizar suero fisiológico o  agua marina de las farmacias.

El dormitorio donde duermes cada noche también influye en la calidad del sueño. Especialmente cuando estamos resfriados, hay que prestarle mayor atención a la temperatura y la humedad que exista en el ambiente. Vayamos por partes, para obtener el ambiente óptimo para el descanso debemos procurar que la temperatura sea de unos 20 grados aproximadamente, para que no tengamos excesivo calor ni mucho frío. Y, para regular la humedad puede resultar bastante útil colocar un humidificador en el dormitorio, que hidrate las vías respiratorias y ayude a evitar los picores en la garganta y obstrucción nasal.

Como sabéis, uno de los síntomas más característicos de estar enfermos es la tos persistente que se vuelve más intensa durante la noche. Para acabar con ello existe un remedio popular algo curioso: colocar una media cebolla partida en la mesita de noche. Son muchos lo que lo han probado y aseguran que funciona.

Antes de dormir, se recomienda tomar un baño o ducha de agua tibia para tratar de relajarnos y dormir mejor. También va bien prepararse un vaso con leche calentita y beberla antes de dormir.  Si no te gusta la leche, existe un remedio casero que funciona muy bien en estos casos para aliviar el dolor de garganta y la tos: calentar un poco de miel y limón y beberlo a cucharadas.

Por último, te aconsejamos que para cenar, tomes alimentos blandos como por ejemplo, una sopa de pollo y/o verduras, pues además de ser ligero, hidrata la mucosa de la garganta y ofrece buenos resultados antiinflamatorios y reduce la tos.

Por supuesto, recuerda que para recuperarte lo antes posible, también es recomendable que consultes con tu médico y, sobre todo, que descanses y reposes mucho. Pues, os recordamos que el descanso adecuado es mejor aliado para recuperarse y sentirse mejor, por dentro y por fuera. 

 

Consejos para dormir cuando estamos resfriados

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